21 febrero 2008

Disfruten mientras puedan

Esta medianoche empieza la campaña electoral. Sí, no les engaño. Toda la monserga a la que han asistido hasta ahora, no sólo los últimos días, sino prácticamente toda la última legislatura, sólo ha sido un calentamiento para lo que se nos viene encima las próximas dos semanas. Una carrera al poder en la que, por lo que vemos en los medios, parece que sólo compiten dos. Porque ambos se enfrenten dialectalmente en un debate televisivo ha estado suspirando media España durante las últimas semanas alentada por unos medios de comunicación que se empeñan en hacer confundir al electorado la democracia y el espectáculo.

Porque sí, espectacular será ver cuál de los dos gallitos del corral ha aprendido mejor las lecciones de sus asesores de imagen y campaña, pero de democrático tiene bien poco, especialmente cuando en liza por representar a los españoles hay muchísimos partidos políticos, decenas de ellos representando a centenares de miles de españoles. Y si en el Congreso dan replica al gobierno, ¿por qué no pueden debatir en justa medida en la campaña electoral? ¿La sobreexposición de Zapatero y Rajoy mediante estos debates conllevará a una reducción del tiempo de tratamiento de sus respectivos partidos en los informativos de los canales que los emitan? La respuesta, tan triste como evidente, es que no.

En España el sistema electoral tiende ya de por sí a beneficiar a las mayorías (con un millón y pico de votantes de Izquierda Unida por los que sólo obtuvo cinco escaños en la última legislatura) y el "otro sistema" también. Todo tiende y nos conduce al bipartidismo, que no a la lucha entre dos diferentes políticas; las políticas diferentes las ponen casi siempre el resto, esas minorías que desde muchos medios siempre se presentan como chantajistas, aunque representen -repito- a cientos de miles de ciudadanos. "Será más espectacular, dará más audiencia, será más fácil elegir", tratan de convencernos cada minuto, en cada ocasión que nos presentan esto como cosa de dos. Pero por suerte todavía no es así. Y, aunque cada día caiga más gente en la trampa, estoy seguro que muchos todavía disfrutaremos de la variedad mientras podamos, aunque sea para poder contárselo algún día a nuestros nietos. Si es que esta ilusión de democracia que nos venden acaba por imponerse.

Publicar un comentario