24 enero 2008

La publicidad y los medios

El periodista Javier Ortíz ha colgado hoy en su blog una estupenda entrada con motivo de la presentación del libro Zaplana, El Brazo Incorrupto Del PP. Y digo que es estupenda, no porque descubra nada, sino por lo bien que cuenta -como casi siempre hace- lo que quiere contar. En esta ocasión es principalmente el boicot que El Corte Inglés hizo en su momento del libro (de lo que me hice eco) y el por qué de las pocas críticas que por ello recibió de los medios de comunicación. Ya les digo, es algo que muchos sabemos, especialmente los del gremio, pero que quizás muchos otros ignoren por lo que es bueno que se cuente tan claramente. Les copio un extracto:

"[...] No sé si se habrán fijado ustedes en que la casi totalidad de los grandes periódicos españoles llevan todos los días una página entera de publicidad de esa gran empresa. Si prestan ustedes atención al contenido de sus anuncios, que puedo asegurarles que le salen carísimos, verán que casi nunca anuncian nada. Dicen cosas tan apasionantes como que están de rebajas (cuando todo el mundo está de rebajas), o que ya es primavera (aunque todavía no sea primavera).

La razón fundamental por la cual esos grandes almacenes se gastan un pastón en anuncios tan triviales (que no sólo salen en los periódicos, sino también en todas las radios, las televisiones, las revistas, etc.) es porque, gracias a esa onerosísima cartera de publicidad, tienen cogidos a todos los medios importantes por salva sea la parte.

Hace escasas semanas hablé con un muy alto responsable de un importante periódico y le conté que El Corte Inglés había decidido no vender el libro de Grimaldos. Que lo estaba boicoteando, sin más. “¡Acojonante!”, me dijo. “¡Hay que sacar algo sobre eso!”

A lo peor es que soy muy mal lector, pero me da que ese periódico no ha dicho ni pío sobre el asunto. ¿Por qué? No lo sé, pero me atrevo a aventurarlo: porque fue convenientemente informado del dineral que podría perder si esos grandes almacenes se le cabreaban y le declararan la guerra.
[...]"

No obstante cabe señalar que, aunque Ortiz no lo apunte, posteriormente El Corte Inglés se echó atrás -yo he visto el libro en sus estanterías-, seguramente porque por vías alternativas como la blogosfera, no controladas por la cadena de grandes almacenes, sí se difundió la censura que practicaban.

Y que nadie se equivoque, pues como señala también Ortiz en el artículo (léanlo completo, descripción de Zaplana incluida), esa práctica no la realiza sólo El Corte Inglés, sino también Repsol, Iberdrola y otros muchos anunciantes, además de las propias editoras con intereses implicados en las informaciones que dan. Prácticas que explican fácilmente, por poner un ejemplo cercano, los ataques furibundos que se realizan a democracias latinoamericanas por el mero hecho de que sus gobernantes no se pliegan a los chantajes que sí aceptaban sus predecesores, que sí eran entonces bendecidos por los medios. Es lo que hay y hay que saberlo y tenerlo muy presente al atender a un medio de comunicación.

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