17 enero 2008

Foto de una estafa

¿Recuerdan el día que sobrevino la crisis de las fotográficas? Sí, hombre, aquella temporada, hace unos años, en que la fotografía digital se empezó a imponer en el mercado. Los más jóvenes no lo sabrán, pero antes de que existiera la fotografía digital, la gente hacíamos las fotos con cámaras de aspecto similar pero a las que había que comprar primero un carrete, que luego se llevaba a una tienda en la que, mediante un proceso químico, se reproducían las imágenes en papel. No había otro modo de verlas, por lo que esta industria sustentaba a un montón de familias.

Pero entonces llegó la fotografía digital y la gente empezó gradualmente a cambiar sus viejas máquinas por otras que no necesitaban el revelado ni la impresión, pues se podían ver las fotos en la misma cámara, en el ordenador o en la tele. Claro, esto suponía que millares de familias que vivían de la fotografía pudieran verse en la calle al no requerirse sus empleos. Y en esa situación intervino el gobierno central y los regionales y decidieron que, aunque se tratara de una tecnología obsoleta, sus fotos las harían con carrete y las llevarían a revelar, de cara a que estas familias no perdieran su modo de subsistencia.

¿Que no lo recuerdan? Pues claro que no, porque nunca sucedió. Es una lástima que muchos perdieran su fuente de subsistencia y se tuvieran que buscar otra, pero que los distintos gobiernos mantuvieran el negocio cuando el mercado pedía otra cosa habría sido una estupidez. Ahora sin embargo estamos asistiendo a algo parecido. El mercado inmobiliario ha expoliado el territorio, construido mucho más de lo que es necesario y saturado el mercado a unos precios desorbitados. Últimamente nadie compra y hay todavía miles de viviendas en construcción. El modelo económico basado en el ladrillazo es una ruina y las comunidades autónomas que más han apostado por ello son las primeras que están notando la crisis. ¿Y qué hacen entonces?

Lo lógico sería que impulsaran nuevos negocios y abandonaran el que no tiene futuro, pero no. En las últimas semanas, los gobiernos de Galicia y la Comunitat Valenciana, por señalar dos que, según se dice, son de "distinto signo político", ya han señalado que van a apoyar la construcción de nuevas viviendas con las excusas más peregrinas. ¿Solucionará eso el problema de sus respectivas economías? Evidentemente no, simplemente servirá de parche para que el problema se dilate en el tiempo y los constructores puedan seguir teniendo ingresos a pesar de que no existe demanda para su producto tal cual lo venden en la actualidad. La pregunta entonces es, ¿por qué algunos gobiernos subvencionan un negocio en crisis como el de la construcción y no subvencionaron a los dueños de casas fotográficas, videoclubs y demás? Sí, se responde sola.

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