28 enero 2008

En clave nacional

Por una vez y sin que sirva de precedente (consultando las hemerotecas, por mera estadística, sería más lógico darle la contraria a ciegas), he de dar la razón a Estaban González Pons, número uno de la lista que propone el PP en Valencia para el congreso, cuando ha señalado que sería "un desprecio hacia los valencianos" que De la Vega se negara a debatir con él sobre los problemas de Valencia. Dejando de lado lo poco amigos que son los populares a los debates cuando y donde gobiernan -no recuerdo que Pons recriminara a Camps que no debatiera con nadie las pasadas elecciones-, es cierto que lo menos que puede hacer De La Vega en Valencia es debatir con su más directo rival y, por qué no, con los cabezas del resto de listas con posibilidades de salir.

Sin embargo, la vicepresidenta ha dicho, en una respuesta que le ha salido del alma, que ella en todo caso debería departir con el número dos del PP a nivel estatal, un Ángel Acebes que encabeza la lista de Ávila. Su respuesta encierra una lógica, pues seguramente el abulense sea su alter ego ultraconservador, pero al mismo tiempo el reconocimiento de algo que no sólo sucede en Valencia, sino también en muchos otros lugares de España: que los partidos nacionales reparten a sus políticos más reconocidos en provincias por las que no van a hacer nada (poner prácticamente sería de ilusos) una vez accedan a sus escaños.

Es el caso de De La Vega en Valencia, de Acebes en Ávila, de Federico Trillo en Alicante -el respeto del PP a los alicantinos por presentarles a este menda, y el que los alicantinos que le votan se tienen a sí mismos, escapa de toda lógica-, Ana Pastor en Pontevedra, Alfredo Pérez Rubalcaba en Cádiz, y tantos y tantos otros ministrables repartidos por todo el país (por no hablar de las listas madrileñas, que son harina de otro costal). Sí, me dirán, mucha gente piensa en clave nacional y por eso vota por ellos. Es perfecto y del todo lícito, pero cabe suponer que esta gente no será la que después protesta porque su provincia no recibe el trato que desea por parte del gobierno central.

González Pons dice que De La Vega desprecia a los valencianos por no debatir con él e insinúa que no se ha preocupado por ellos en el pasado ni lo hará en el futuro. Me parece una actitud muy loable por su parte. Ahora bien, lo acabaría de bordar si firmara ya y ante notario, que en caso de que el Partido Popular gobernara a partir del 10 de marzo, él no aceptaría asumir ninguna cartera ministerial, ni tan siquiera una secretaría, para poder así dedicarse en cuerpo y alma a los valencianos, para poder reclamar a su propio gobierno todo lo que en la era Aznar negó a sus votantes y conciudadanos. Pero algo me dice que no caerá esa breva.

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