10 diciembre 2007

Zapatero, más de lo mismo

Estando como estamos, en vísperas de elecciones generales, no es de extrañar que los políticos nos sorprendan con las más aventuradas promesas electorales. No obstante, resulta llamativo que la principal promesa de la pasada semana del líder del PSOE, sea una que choca frontalmente con el supuesto ideario político de su partido. Y es que José Luis Rodríguez Zapatero anunció hace unos días que, de ganar las próximas elecciones, suprimirá el Impuesto sobre el Patrimonio (cuanto más posesiones tiene una persona física, más paga). Esta medida, como bien señaló esta semana el diario ABC, beneficiará principalmente tan solo a 35.000 españoles -como lo leen-, pues sólo ellos, por declarar un patrimonio superior al millón y medio de euros, abonan a las arcas del Estado más de 700 millones al año en este concepto; prácticamente la mitad de lo que recauda el Impuesto sobre el Patrimonio.

Como ustedes comprenderán, el Estado no puede permitirse (si quiere seguir costeando las pensiones, el desempleo, educación, sanidad, ejército, etc) dejar de ingresar estos 1.500 millones de euros al año que costeaban básicamente los más ricos -vamos, ni usted, ni yo-, por lo que tendrá que incrementar otros impuestos. Y como siempre serán seguramente los indirectos, los que se aplican a bienes de consumo (gasolina, bebidas alcohólicas, automóviles, etc.), productos que pagan tanto los ricos como los pobres. Vamos, que traduciéndolo al cristiano, Zapatero promete reducir los impuestos a los ricos y subírselos al resto de la población. Lo que se dice de izquierdas, esta medida (que ya prometía implantar el Partido Popular y que le aplaude Libertad Digital) no es.

Esta noticia, en cambio, debería hacer reflexionar de una vez a la población si PSOE y Partido Popular deberían ser consideradas como propuestas diferentes, pues tan sólo manifiestan su oposición en temas tangenciales -religión, nacionalismos, etc.- que utilizan como escenario para representar unas diferencias que no tienen y poder intercambiarse el poder. Debería servir para que la gente, al margen de los dictados de los medios de comunicación (cuyos propietarios se encuentran entre los pocos beneficiados por esta "bajada de impuestos"), pensara en que el cambio hacia otras políticas mejores para la mayoría de la población está al margen de las propuestas de estos dos partidos. No obstante, algo me dice que no caerá esa breva.

PD: En una onda similar se manifiesta Javier Alfonso en su columna de hoy en 20 Minutos. La titula Al final acabaremos pagando más.

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