18 diciembre 2007

Cambien de moneda

A principios de este mes una noticia trascendental pasó desapercibida con la connivencia de los medios de comunicación, porque no interesaba si quiera que la gente la recordara: En Cataluña, el Consell Consultiu de la Generalitat consideró que sería inconstitucional el punto más trascendental de su proyecto de Ley de la Vivienda, el que fomentaba el alquiler forzoso de los pisos que lleven un determinado tiempo vacíos sin justificación.

Ese punto, y sólo ése, es el que mejor favorecería el cumplimiento del artículo 47 de la Constitución que empieza diciendo que "todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada". Y es la medida más efectiva para rebajar los precios de las viviendas, pues al aumentar la oferta de pisos en el mercado -sólo en Valencia, por ejemplo, hay más de 200.000-, su precio bajaría y se ajustaría al precio real. ¿Y qué fomentaba? Pues algo tan sencillo como que no se pudiera especular con un bien como la vivienda, acaparar pisos y mantenerlos vacíos sin justificación (no se preocupe señor, que nadie le iba a quitar su apartamento de verano, que eso sí está justificado) sólo para beneficiarse del encarecimiento de la vivienda que ello pudiera generar.

Pero no, "eso es inconstitucional", dice el citado Consell, y aunque a todas luces parezca una barbaridad que lo que más fomente uno de los derechos de la Constitución se considerece contrario a ella, los medios de comunicación silencian el hecho y siguen hablando de que existe un problema con la vivienda. Eso sí, publicitan cualquier estúpida medida de las que indistintamente promueven PSOE y PP en las comunidades autónomas que gobiernan. Medidas que se resumen básicamente en una: el fomento de la construcción de VPOs con fondos públicos. Vamos, que aunque la gente no compre los pisos que ya sobran, los gobiernos de ambos partidos gastarán los impuestos de todos en seguir manteniendo a los constructores para que sigan haciendo casas, ahora de VPO, pero a precios estratosféricos, para que los constructores "no pierdan dinero". Eso sí, los especuladores seguirán manteniendo sus pisos vacíos y la vivienda cara, como manda la Constitución, aunque no sé en qué párrafo.

Y es que la consigna en los medios es que no hay alternativa. O PSOE/PP o el caos, parecen asegurar al no prestar ninguna atención a las decenas de partidos restantes o sólo hacerlo para tratarlos con desprecio.

Por eso ahora, cuando estamos a meses para las elecciones, escuchamos a unos y otros prometer que solucionarán el problema de la vivienda, aunque no lo hagan ni en el Estado, en que gobiernan unos, ni en las comunidades autónomas, donde gobiernan unos y otros. Y es básicamente porque la política de los dos grandes partidos es la misma. Lo es en los impuestos (ambos favorecen a los más poderosos anunciando que les quitarán el impuesto de patrimonio) y lo es en la vivienda, en la que blindan los intereses de los constructores y de los especuladores.

Claro que eso no es lo que escucharán en los grandes medios de comunicación. En ellos los contertulios celebran ya sin rubor que vaya a celebrarse un debate televisivo entre Zapatero y Rajoy, como si fueran dos grandes alternativas, muestra de la gran pluralidad que hay en nuestro país. Ya discutirán de asuntos vacuos -banderas, religiones, nacionalismos, monarquías, etc.- para movilizar a las bases más mentecatas del electorado, incapaces de darse cuenta de que son dos caras de la misma moneda; una moneda que caiga del lado que caiga, siempre permite que ganen los mismos.

¿Quieren que cambien las cosas? Sólo hay una solución: cambien de moneda. Ya lo he dicho pero lo repito: hay decenas. Si no, apechuguen con las consecuencias y no vayan después llorando.

PS: Perdonen el rollo, pero asistir a diario a debates que sitúan el debate político en si un euro de propina por dos cafés es mucho o poco, o ver como los fans entusiastas del rey Don Juan Carlos miran con cara de bobos como el Rey saluda efusivamente a Gadafi en lugar de mandarle callar con su campechanía habitual, acaba con la paciencia de cualquiera.

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