13 noviembre 2007

Y dale con la matraca

La práctica unanimidad de tratamiento del asunto en los medios me empuja de nuevo a rescatarlo después de que el domingo por la noche creyera que casi había tocado a su fin. Por la insistencia con que los medios vuelven sobre él -el incidente Chávez, Don Juan Carlos, Zapatero- los españoles debemos ser aún más tontos de lo que yo intuía. Que la inmensa mayoría de medios diga que la actitud del monarca fue correcta, incluso admirable, y los ciudadanos lo regurgiten en las calles lo confirma.

No obstante, sigue habiendo gente que trata de explicar lo sucedido más allá del gesto vacuo. Uno de los más acertados a mi entender ha sido JavierM en su blog Moscas en la Sopa. Un fragmento de su artículo Zapatero manda callar a Chávez (pero él no quería) dice así:

"[...] Chávez tiene razón en el fondo y no en las formas. Aznar se ha dedicado, antes y después de ser presidente, a denostar, demonizar e insultar a todo aquel gobierno iberoamericano que no se plegara a las exigencias de su amo. Si bien el blanco de las críticas más duras han sido Chávez y Castro, tampoco Kischner o Lula han sido ajenos al exceso verbal de Aznar. Y es que Bush, Murdoch, Botín y demás se jugaban mucho con el ALCA.

Cierto, a lo mejor no es el momento ni lugar para las quejas. ¿Pero cuando se puede uno quejar de las injerencias constantes, de los insultos gratuitos, de la manipulación informativa constante realizada por los medios de comunicación españoles sobre lo que pasa en América central y del sur en general y en Venezuela o Cuba en particular? ¿Donde se defiende uno del hartazgo repetitivo de los telediarios del Grupo Prisa, por poner un ejemplo, que repiten machacónamente que Chávez quiere reformar la Constitución para “perpetuarse en el poder” antes de pasar, sin ningún rubor, a entrevistar a Chaves, (Manuel), que no quiere perpetuarse en el poder pero lleva más años que Matusalén en el sillón andaluz. ¿Existe ese foro?. No. Pues entonces, hasta me parece bien que no todos sean parabienes para nuestra actitud allende los mares, que no es oro todo lo que reluce.

Ligado a esto último tengo que señalar que, para mí, el cállate, karmele, que se suelta el Monarca, no es lo más grave de la cita. Lo más impresentable es que se levante y se largue cuando Daniel Ortega está hablando sobre Unión Fenosa o la actitud partidista de la embajada española ante las elecciones.

¿Qué es lo que le sienta mal al rey que le hace levantarse, de común acuerdo con Zapatero, según los medios de comunicación?. ¿Es la actitud repetitiva de denuncia hacia las políticas de las empresas españolas en sudamérica?. Harían bien en explicarlo, porque no vale el salir sacando pecho ante la opinión pública demostrando que se está para defender los intereses de las empresas españolas solamente. Es que algunas de éstas se han comportado en Sudamérica creyendo que todavía son las colonias españolas. Es que han utilizado prácticas corruptas para hacerse con el botín de las privatizaciones masivas de los años 80 y 90 realizados por gobiernos tan “democráticos” como el de Videla o tan “sociales” como el de Menem. Y cuando la cosa se puso fea porque de tanto ajuste patrocinado por el FMI la cosa no daba para más, sacaron los dólares de la caja fuerte y dejaron un país sumido en la miseria. Estoy hablando de Argentina y del papel del Banco Santander y del BBVA. Y de Telefónica, claro. Pero al parecer ese comportamiento es el mismo en muchos países del cono sur. [...]"

Más claro, el agua. Como ven, no es difícil explicarlo, aunque seguramente a muchos medios les resultará incómodo señalar las malas prácticas de sus anunciantes. Justo es reconocer que de los diarios de tirada nacional el que ha tratado el tema con más objetividad y precisión ha sido el neonato Público. No se ha plegado a la fiebre monárquica, ha situado el malestar de Chávez en un contexto, y nos ha dejado varias columnas destacables, destacando entre ellas la que ayer publicaba Íñigo Sáenz de Ugarte titulada Es hora de hablar, no de callar. Háganse un favor y descontamínense de tanta propaganda pegándole un vistazo.

PD: Aprovecho la ocasión para, una vez pasada la fiebre del estreno, insistir en la presencia en el mercado del periódico Público. Ya manifesté por aquí la ligera decepción que me propició su nacimiento, lo que no quita que suponga la cuota más escorada hacia la izquierda del conservador sistema mediático español. Eso ha propiciado que sea el periódico que con menos rubor ha puesto los puntos sobre las íes en muchos asuntos recientes (el tratamiento de la sentencia del 11M y todo lo que la rodeó es un buen ejemplo), además prácticamente en solitario frente a la deriva conservadora de El País. Espero que tenga un respaldo accionarial sólido, se libere de algunos lastres ridículos -el tratamiento indie de la sección de música da pena, la sección de videojuegos está de más, etc.- y encuentre finalmente a su público, si es que existe verdaderamente gente de centro izquierda que lee prensa.

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