14 noviembre 2007

Sombras en Benimaclet

Llegó ayer a mi correo un mail remitido el viernes pasado por la Asociación de Vecinos de Benimaclet en Valencia, en el que su portavoz Paco Guardeño, relataba un suceso reciente ocurrido en el barrio y que, no por habitual, deja de ser interesante. Se lo dejo íntegro, por si a alguien le cabe duda de como se hace la propaganda nuestra excelentísima alcaldesa Rita Barberá (las negritas aparecían en el texto original):

"Los vecinos de Benimaclet, concretamente los residentes en la Av. Valladolid, están asistiendo los últimos días a una versión local de la famosa película de García Berlanga Bienvenido Mister Marshall.

Gran trajinar de técnicos del Ayuntamiento. La contrata de la limpieza triplicando los efectivos (solo falta pulimentar las aceras y la calzada), equipo de pintores poniendo en orden el color de los bancos del paseo y de las farolas de la avenida. Los vecinos no damos crédito al espectáculo que vemos ¿Estarán rodando un spot publicitario? Una llamada de teléfono desde la concejalía de alumbrado nos "aclara" las cosas: El jueves (ayer) va a ir la alcaldesa a inaugurar las farolas de la av. Valladolid y nos invitan a estar presentes en el fabuloso acto.

Ya tenemos claro entonces todo ese movimiento y nerviosismo. Otra llamada al día siguiente (antes de ayer) nos dice que el acto queda anulado hasta próxima orden. Es igual, el nerviosismo sigue, y en la zona no paran de llegar técnicos del Ayuntamiento.

La fabulosa inauguración es, ni más ni menos, que algo así como 20 farolas en la avenida que se fueron colocando poquito a poco, sin prisas, allá por el mes de mayo, en vísperas de las elecciones (por qué sería). Han pasado por tanto siete meses para que decidan ponerlas en funcionamiento.

Nunca unas farolas le van a salir tan caras a los ciudadanos si hemos de contar todo el efectivo de personal de contratas (que habrán quitado estos días de otros barrios), de técnicos, así como de todo el séquito que traiga la Alcaldesa el día de la inauguración de las 20 farolas (¡!).

Y todo ello a escasos metros de solares repletos de porquería y de lagunas cuando llueve. Solares que pertenecen al PAI de Benimaclet, que lleva 12 años de retraso.

A escasos metros del lugar de la prometida y nunca realizada Casa de la Cultura. A escasos metros del prometido (en 1998) aparcamiento para residentes del Centro Histórico del barrio. A escasísimos metros de dos plazas que deberían ser jardines y son solo barro, baches y charqueros.

Y todo ese follón para 20 farolas que para más INRI la asociación de vecinos viene reivindicando en varias ocasiones y por registro de entrada desde hace al menos tres años. Los vecinos por tanto solicitamos un poco más de respeto y menos políticas virtuales teniendo en cuenta que la fiesta sale del bolsillo de todos nosotros."

Ciertamente es triste que unos gobernantes crean que es tan fácil engañar a sus ciudadanos, pero lo es más que tengan razón. Es así de fácil. Rita Barberá arrasa en Benimaclet -mi antiguo barrio- desde hace muchos años y sólo caben dos opciones, que los vecinos estén engañados o que ciertamente la mayoría de ellos no requiera los servicios y las equipaciones públicas, sociales, educacionales y sanitarias que el Ayuntamiento no les proporciona desde hace lustros.

El pasado jueves algunos vecinos del barrio se reunieron para protestar frente a un solar que hasta hace semanas era de titularidad pública (las instituciones aseguraron en su momento que en él emplazarían un nuevo centro de salud, aunque algunos vecinos demandaban una escuela) y que el Ayuntamiento recalificó para que en él se pudieran edificar viviendas, dejando al barrio sin el suelo y sin las equipaciones. Sólo fueron unas cincuenta personas a protestar.

Obviamente, si no se protesta ahora o no se muestra la desconformidad con estas políticas a la hora de votar -es tan sencillo como votar a cualquier otro-, luego, en la cola del ambulatorio, cuando toca llevar al hijo a un colegio ubicado en otro barrio, cuando no encuentras plaza de aparcamiento en tu barrio, o cuando por las noches caminas a ciegas en tu calle, entonces no cabe lugar para la queja. Uno tiene lo que ha elegido. Es así de sencillo.

Así recogió la protesta de los vecinos de Benimaclet la edición local de ADN del pasado viernes.
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