26 noviembre 2007

Publicidad institucional

Me señalaba hace unos días una lectora que, al igual que había criticado y critico con dureza la ingente cantidad de dinero que gastan las autoridades valencianas (Generalitat principalmente) en publicidad "institucional", algo debería decir del gasto que en los últimos meses está haciendo el "Gobierno de España". Efectivamente, esta publicidad no es gratuita y como la de aquí puede ser empleada por el gobierno para "subvencionar" a determinados medios afines a su política más que a otros. Sólo este punto sobraría, a mi modesto entender, para que la publicidad institucional estuviera terminantemente prohibida.

Sin embargo, sería impreciso no señalar en este sentido un importante matiz. Hay varios tipos de publicidad institucional, aunque se podrían destacar fundamentalmente dos, el que pretende desde las instituciones concienciar a la sociedad al respecto de determinadas cuestiones (aquí entrarían los anuncios de la DGT, los que recomiendan hacer un consumo más eficiente de la energía o los que recomiendan llevar una vida más saludable) y el que se dedica exclusivamente a vender los logros del gobierno en curso ("construyendo salud", "veo bienestar", etc.). Así pues, mientras el primer tipo puede parecer un gasto superfluo -hay otras vías para educar que el gasto publicitario- pero tiene un fin justificable, el segundo tipo es puramente despreciable, pues es un gasto de fondos públicos del que sólo se beneficia el partido gobernante, que incluso puede mentir en la publicidad del modo más grosero. La publicidad institucional del gobierno español corresponde básicamente -no toda, pero sí la mayoría- al primer tipo, mientras la del Consell valenciano ejemplificaría a la perfección el segundo, la pura propaganda.

Quizá sea ese el motivo por el que Rajoy, que critica estos días en su precampaña el gasto del gobierno en publicidad institucional, no propone directamente llegar a un acuerdo de Estado para abolirla. Y es que los que le están haciendo el programa, el PP valenciano, saben de buena tinta el uso que de gobernar harían de ella. De modo que Rajoy y su partido, por desgracia para un país que sigue abocado al bipartidismo, en esto tampoco son una buena alternativa.

Publicar un comentario