20 noviembre 2007

En el mapa del timo

Andaba yo en otras cosas cuando escuché en la radio una conversación que me hizo detenerme. No la escuché de cabo a rabo, pero el disponer de antecedentes me sirvió para situarme en el tema. El programa en cuestión era El Segundo Tiempo, un programa deportivo vespertino de la desconexión local de la cadena Ser en Valencia, y la conversación hacía referencia a la posibilidad, ya avanzada esa misma tarde en el programa Ser Deportivos -programa similar pero a la hora en que cocino- de que la selección argentina de rugby podría elegir Valencia como ciudad base en Europa de su selección.

La cosa, que un equipo sudamericano elija una ciudad europea como base sonaba ciertamente chocante y más cuando esa ciudad no dispone de un estadio -que no campo- en condiciones para la práctica de ese deporte. No obstante, el locutor del programa del mediodía decía que en caso de producirse la elección de Valencia como sede del equipo sería francamente interesante porque la argentina es, en rugby, una de las selecciones más potentes del mundo. Todo eso, evidentemente, sin entrar a valorar que el rugby, como la vela -por poner un ejemplo al azar-, a los valencianos nos importa un carajo.

Pero el caso es que, en el momento de realizarse El Segundo Tiempo, un representante de la selección argentina se estaba reuniendo en sede institucional con una máxima autoridad de la Generalitat para ver la viabilidad del proyecto. Y para dar color a la noticia, el locutor local de la Ser tiró de los enormes tentáculos de su grupo de comunicación para que interviniera un redactor especialista en rugby de la casa de cara a que la valorara y le diera color.

Y cuál fue su sorpresa, y aquí llega lo divertido, que cuando el locutor valenciano le cuenta lo que está sucediendo en Valencia al especialista, éste le responde más o menos -por desgracia la Ser local no cuelga en internet sus emisiones porque ésta era para enmarcarla- que no se trata de una buena noticia, pues lo más seguro es que sea un personaje sacacuartos que ya propuso algo similar en Madrid para hacer unos cuantos partidos de exhibición de escaso interés por los que además pedía una fortuna. Vamos, que la elección como sede (como en la Copa América, sin ir más lejos) tenía un precio. Y muy alto. La reacción del locutor local, miembro de un equipo informativo que había estado vendiendo todo el día el hecho como un notición, fue de estupefacción, y más cuando es conocida la buena sintonía de los responsables de los espacios deportivos locales de la Ser con las instituciones locales, que todos los años les patrocinan la elaboración de un dossier deportivo anual de escaso interés.

Tiempo le faltó al locutor para decir, ante la insistencia del especialista en rugby del grupo de que lo más seguro es que se tratara de una estafa, que "por suerte el President Francisco Camps es un hombre muy inteligente y no le suelen dar gato por liebre" (si no palabra por palabra, casi). Pues eso, que los que querían que Valencia estuviera "en el mapa" ya pueden darse por satisfechos. Al menos los vendedores de estampas ya nos han puesto en el suyo.

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