27 noviembre 2007

¿Dónde están?

Se les llena la boca de decir lo valencianos que son, lo defensores que son de las auténticas raíces de la tierra valenciana, de la luz y del amor, y no tardan en tachar de catalanista, antivalencianista o cualquier insensatez similar a aquél que no condena que a un tarugo se le haya ocurrido en Madrid, Barcelona o Cuenca llamar paella a un arroz con guisantes y maíz. Sin embargo ayer, cuando las excavadoras entraban a arrasar parte de nuestro patrimonio para construir sobre sus ruinas nuevos pisos de viviendas -¿hacen falta más, ya nadie compra?- ninguno de ellos puso el grito en el cielo ni se interpuso, senyera en ristre, entre nuestro patrimonio y las voraces maquinas que acabarían con él. Hoy, sus medios de comunicación -porque son suyos, sin matices- silencian la afrenta más grande que ha sufrido la ciudad en los últimos años.

Podían haber esperado al dictamen judicial acerca de la legalidad o no del derribo -como les pedía ese gobierno central al que siempre califican de antivalencianista-, pero una vez más no lo hicieron, no fuera, como en tantísimas ocasiones anteriores, a no darles la razón y ya les resultara imposible llevar a cabo la devastación. Mejor salirse con la suya y después indemnizar; el gasto público es doble y la herida social irreparable, pero el beneficio privado ya se ha obtenido. 170 millones de euros ganará la inmobiliaria Guadalmedina sin poner un ladrillo. ¿me van a decir que no les sobrará una propina?

Lo negarán una y mil veces y seguirán acusando a sus rivales políticos de ello mientras sus ciegos seguidores esconderán la cabeza bajo tierra para no ver como sus ídolos -porque con ese fanatismo los veneran- se ríen de ellos en su propia cara. Pero eso no cambiará la realidad, que no es otra que el peor enemigo de Valencia y lo valenciano se sienta ahora al frente de su Ayuntamiento.

Hoy en 20 Minutos.

PD1: Este derribo me ha traído a la memoria una gran entrada de Vicent Baydal en Vent D Cabylia en el que recordaba la intención del blasquismo a principios de siglo de derribar La Lonja. Por suerte para todos no se atrevieron y los valencianos podemos presumir de ella. Por desgracia no podemos decir lo mismo de nuestros actuales gobernantes. Vamos para atrás.

PD2: El artículo al respecto publicado hoy por Las Provincias incluye una aclaración del primer teniente de alcalde, Alfonso Grau, acerca de los motivos para acelerar el derribo sin esperar a la Justicia: "era un compromiso electoral y tenemos la seguridad de que estamos actuando dentro del marco legal". Por si cabía alguna duda ya lo saben, los que votaron al PP en las elecciones locales votaron a favor de la destrucción del patrimonio. Lo que no quita que su voto no sea completamente democrático.

PD3: Solet ya adelantó ayer su indignación en Malva-Rosa Connection. Lean La política de la excavadora.

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