22 septiembre 2007

Un día más con coche

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia se lo pidió a la Alcaldesa y ésta accedió. "Ya lo teníamos previsto" se dijo desde el consistorio. De ese modo, el nimio acto simbólico de cerrar el tráfico en una única plaza de la ciudad, por mucho que ésta sea la céntrica Plaza del Ayuntamiento, dejó de formar parte de las acciones emprendidas hoy por parte de las autoridades comandadas por Rita Barberá en la ciudad de Valencia con motivo del Día Sin Coche. Decían que el cierre de la plaza, sumado al de las cuatro vías también inutilizadas por las obras de una nueva línea del metro, provocarían el caos circulatorio que ya se vive a diario en la ciudad, aunque un sábado por la tarde.

¿Pero no consiste en eso la celebración del Día Sin Coche? ¿No deben demostrar a sus habitantes, las ciudades que se suman a la iniciativa, que es posible y más saludable vivir sin coche? Obviamente sería lo deseable, pero desde luego no es el caso de Valencia, cuya deficiente red de transporte público -la más mortal de Europa, por la parte que toca a la Generalitat- se colapsaría si se incrementara ligeramente su número de usuarios. Vamos, que se acabaría demostrando lo contrario, que no se ofrece desde la ciudad de Valencia ninguna buena alternativa a las cuatro ruedas.

Imagínense, por ejemplo, que el Ayuntamiento decidiera cortar, no sólo la plaza, sino buena parte del centro histórico de la ciudad, y la gente sólo pudiera acudir allí en transporte público. Bien, pues el que a diario tarda con su coche desde el Puerto de Valencia unos 15 minutos en llegar al centro, se encontraría con la alternativa de un tranvía recién estrenado, pero con una frecuencia de paso de 20 minutos. ¡20 minutos entre convoy y convoy! ¡Ojo! Y que no le de por regresar a las 22 horas, porque en ese momento -y no a las 23:30 horas o más tarde, como sería más razonable- deja de funcionar la línea. Y ése es sólo el ejemplo de la línea más reciente incorporada a la red de transporte de la ciudad. No les cuento el resto (aunque pueden leer algunas de las desventuras vividas con el metro local que de tanto en tanto recoje Un valenciano más en su blog o recordar una "bella" entrada publicada tiempo atrás por aquí; experiencias que, por otro lado, podemos relatar los que por suerte hemos dejado de padecer -por contar con la alternativa del metro/tranvía- las largas esperas e interminables trayectos de los autobuses de la EMT).

Quizás sea por eso que aquí, el Día Sin Coche, en lugar de dejar acceder libremente y de modo gratuito al transporte público, se emiten centenares de bonos para viajar por la cara durante la jornada; o eso se asegura desde las instituciones, porque rara vez llegan a las manos de los usuarios frecuentes de la red y no se nota que los no habituales experimenten el drama del transporte público valenciano. ¿Ha hecho bien entonces la federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia? Sinceramente creo que no. Que al contrario, deberían haber pedido que se cerrara todo el centro a los vehículos privados de cuatro ruedas, para que quedara de manifiesto para todos, aunque fuera por un día y teniendo que sufrirlo aún más, lo lamentable de la red pública de transportes de la ciudad. En cambio, se lo han puesto fácil al Ayuntamiento, para que se sume de cara a la galería en una loable iniciativa por la que no hace absolutamente nada, ni siquiera el día de su celebración. Eso sí, seguro que mañana mis vecinos leerán en la prensa lo buenos que son. Enhorabuena.

En Valencia el tráfico es horrible, pero el transporte público no supone una alternativa al coche. (Foto de Paco Llopis en 20 Minutos)

PD: Javier Ortiz escribe hoy también sobre el Día Sin Coche, aunque desde el punto de vista madrileño. Conociendo ambos casos, puedo asegurar que si Ortiz viviera aquí sí que iba a alucinar.

Publicar un comentario