07 septiembre 2007

La locomotora de España

Se acaba ya la semana en la que se conoció que la Comunitat Valenciana lideró -una vez más- la subida del desempleo en toda España. 13.084 personas pasaron a engrosar la lista del paro en Valencia el pasado mes de agosto, un mes tradicionalmente marcado por el aumento del desempleo debido al fin de los contratos temporales en los sectores de servicios y la construcción. Eso, sin embargo no es excusa para justificar que la subida de este año sea la más grande desde 1993, y que se produzca tan sólo dos meses después de que la Comunitat no sólo no se viera beneficiada por el también aumento de los contratos temporales, sino que entonces fuera la única región de España en la que el paro, en lugar de bajar, aumentó.

Los motivos son obvios y pasan en primer lugar por la crisis en el sector de la construcción, en la que se ha basado prácticamente la política económica regional de las últimas legislaturas, y que ahora, cuando se ha frenado la venta de vivienda nueva, está prescindiendo de gran parte de su personal. En segundo, resulta también evidente, por mucho que se venda lo contrario, el bajón en el sector servicios, tradicional inyector de salud en la macroeconomía valenciana, que está perdiendo fuerza a medida que pierde competitividad con otras regiones de España y otras zonas turísticas emergentes, como la costa norteafricana. La apuesta por un evento como la Copa América habrá generado la llegada de nuevos turistas con más poder adquisitivo, pero ha comenzado a repeler (y la reacción más grande aún está por llegar) al turismo tradicional que nutría la economía local, quizás con menos poder adquisitivo, pero más fiel a una oferta económica -por barata- que ya no existe y que busca y encuentra ya en otros lugares.

El cambio en este ciclo negativo que técnicamente no se puede llamar recesión, pero que apunta a ella invariablemente y afecta a toda España (aunque Zapatero, Solbes y hasta Emilio Botín se empeñen en desmentirlo) ahora mismo no se vislumbra. La Comunitat Valenciana, dónde más -y sin medida- se construyó en todo el país, disfrutó de la pujanza y se apuntó el tanto de que era la "locomotora de España". Ahora las cifras -malas- también la colocan indiscutiblemente por delante del resto, pero se están acabando las vías. Esperemos que el maquinista Camps tenga alguna alternativa que no sea echar por milésima vez la culpa del fracaso de su propia gestión a Zapatero (que ya tiene su parte). Estamos a la espera.

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