19 septiembre 2007

El "buen" alcalde

En Valencia la gente se está acostumbrando a convivir con la mentira de un modo realmente asombroso. Día a día, ésta glosa los titulares en boca de sus gobernantes, mientras los ciudadanos, lejos de reaccionar, la asimilan e incluso creen. No obstante, eso es, hasta cierto punto, tolerable. El político miente y el periódico "simplemente" lo reproduce (lo de simplemente va entrecomillado porque en la mayoría de las ocasiones se utiliza la declaración como una prueba de realidad). Lo que no se puede permitir es que la mentira interesada se convierta en verdad.

Y tristemente, esto sucede muchas veces. Sin ir más lejos, ayer, con motivo de la muerte de Miguel Ramón Izquierdo, el último alcalde franquista que padeció la ciudad de Valencia, el diario Las Provincias publicaba una noticia construida sobre una mentira. En ella se incidía en la falsedad de que fue "el alcalde que logró el jardín del Turia para Valencia". La "información", que firmaba Redacción (los periodistas ya sabrán por qué lo señalo), añadía que Izquierdo "frenó la urbanización en la Devesa del Saler y consiguió la cesión del futuro jardín del Turia por parte de la Corona", para añadir que "sólo con esos dos datos sería suficiente para perfilar su gestión en la Casa Gran".

Casualmente, la noticia venía a respaldar la misma mentira que tan sólo unos meses atrás vendió con pompa y circunstancia la alcaldesa de Valencia Rita Barberá, en un homenaje que hizo al alcalde franquista, y que no era otra que la de que éste, que gobernó la ciudad entre 1973 y 1979, era el autor de un parque que pusieron en marcha los posteriores gobiernos socialistas y que se materializó a partir del llamado "Plan Bofill" en 1981 (pueden consultarlo en esta biografía del arquitecto Ricardo Bofill), que se encontró, paradójicamente, con el rechazo frontal de la derecha local en la que era militante destacada la propia Barberá.

No es necesario, por otra parte, acudir a ninguna fuente más lejana que la memoria, o a los padres si uno es joven, para que le recuerden que no se plantó un árbol en el río hasta iniciada la década de los ochenta y que no fue otro sino Ricardo Pérez Casado, el que planificó, impulsó y llevó a cabo, esa obra. Posiblemente, si aprovecha y pregunta a los mayores por Izquierdo, igual le cuentan también que fue el alcalde que se opuso a realizar el bypass que no se llevaría a cabo por su culpa hasta mediados de los ochenta y que significó que hasta entonces los camiones de gran tonelaje atravesaran la ciudad y causaran numerosos accidentes mortales (además de interminables atascos en el llamado "semáforo de Europa"). Del mismo modo, igual le podrían llegar a contar que el alcalde franquista fundaría después Unión Valenciana, no antes de ser uno de los responsables de encender el fuego de la Batalla de Valencia y el cutre anticatalanismo local.

Sólo con estos datos -y me guardo más- se podría glosar la figura de este fiel empleado de Franco, pero lo mejor sería contarlo todo, unas cosas y otras, omitiendo, obviamente, las mentiras, que se las dejamos a Barberá. ¿Por qué entonces no se ha hecho así?

El viejo cauce del río Turia no se proyectó como ahora es hasta la llegada de los gobiernos socialistas. La principal y única aportación de la alcaldía de Rita Barberá es el millonario Puente de las Flores (que no es el de la foto, para no herir la sensibilidad del lector).

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