03 septiembre 2007

Bienvenidos a casa

Parece que ya estamos todos. Espero que hayan regresado de sus vacaciones todos los que se fueron -y desearan volver, que ésa es otra- y lo hayan pasado bien, porque seguro que lo necesitarán para reincorporarse a la dureza de la rutina diaria. Y espero también que se hayan encontrado todo como lo dejaron al salir de sus hogares. Ya saben el verano es el momento en el que, con las ciudades vacías, la gente despistada y todo -incluidas las fuerzas de seguridad- funcionando a medio gas, los cacos hacen, nunca mejor dicho, su agosto.

Es tan así que en Valencia, por ejemplo, mucha gente habrá regresado a sus casas, las habrá visto igual y se creerá que no les han robado. Pero mire por donde casi todos, algunos más que otros, estarán equivocados. Por ejemplo, en Benimaclet los vecinos tenían un solar publico destinado a uso escolar -los vecinos pidieron que se recalificara para uso sanitario, pero el Ayuntamiento les informó de que Conselleria ya tenía previsto hacer un colegio-, y al regreso de las vacaciones se han encontrado que se ha recalificado para la construcción. Vamos, que ni colegio, ni ambulatorio, sino más fincas. Un robo estival en toda regla.

Pero eso no es nada, porque todos los habitantes del Cap i Casal se gastaron en los últimos años un dineral de sus presupuestos en un capricho, celebrar una regata llamada Copa América por ver si se arrimaba algún famoso, y aunque el sarao fue un fiasco, al menos les dejó un nuevo puerto. Y ahora regresan y resulta que lo único que les dejó su fallida fiesta (parte de ello), y que les costó nueve millones de euros (se dice pronto este equivalente a 1.500 millones de las antiguas pesetas), está a punto de ser derrumbado para que el administrador de la ciudad pueda colocar en su lugar su nuevo Scalextric, su último capricho, que pagarán de nuevo entre todos los vecinos, y no será barato (cabe señalar que todos lo aprobaron en su última "junta de vecinos", de modo que ahora toca apechugar). Eso sí, igual les deja una buena kilometrada de ese buen pavimento que tanto escasea en los barrios de la ciudad. Pero lo que es el bulevar del nuevo puerto y los nueve millones de euros que costó, no se los han reencontrado.

Si es que uno no puede salir de casa.

Ésta es una de las imágenes (de Ferrán Montenegro) que publicó el diario Levante (ver todas) recogiendo partes del bulevar que se van a derruir tan sólo unos meses después de construirse, para dar paso al asfalto del circuito urbano. Dará un gusto pasear sobre él.

PD: Buscando estas fotos me he encontrado con esta curiosa noticia que publicó en 2006 el diario Las Provincias. ¿Me pueden decir dónde estarán esas piscinas públicas? ¿Se están haciendo ya?

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