25 septiembre 2007

Ahora nos toca a nosotros

No he estado el barrio de Torrefiel, donde el pasado viernes empezó todo esto, para ver si el cambio ha sido tal, pero voy a dar un voto de confianza al Ayuntamiento de Valencia y a su brillante iniciativa de limpiar en profundidad, uno por uno, todos los barrios de la ciudad. La idea es que, si los vecinos ven completamente limpias sus calles, se les hará más fácil mantenerlas de ese modo y más difícil ensuciarlas. De ese modo hace unos días se dirigió una patrulla especial de limpieza a ese barrio, donde procedió a limpiar tanto las habituales pintadas -que no graffitis; no es lo mismo una buena obra en el muro de un solar, que la firma de un cretino en la fachada de una finca-, como las asquerosas manchas de grasas y vaya usted a saber qué, que inundan los suelos de la ciudad merced a la poca vergüenza y falta de educación de algunos de sus vecinos.

La medida, además de inteligente, es completamente necesaria, porque Valencia, además de sorprender a sus visitantes por sus nuevos y millonarios monumentos, también lo hace en contraste por la suciedad que generan sus habitantes, tanto a nivel de basura en las calles (rara es la vía que no está llena de colillas y pequeños envases de todo tipo que la gente no deposita en papeleras) como de excrementos de mascotas que la escoria de sus amos no recogen de las aceras. Una suciedad que, por lo demás, contrasta con el gran despliegue e inversión que el consistorio realiza en limpieza. Vamos, que la culpa de que Valencia de asco en muchas de sus zonas no es de que las autoridades no limpien, sino de que los valencianos ensuciamos más de lo que un servicio de limpieza superlativo es capaz de limpiar.

Sé que habrá quien se moleste por lo que acabo de señalar, pero es ahora, cuando esta medida ha puesto el contador a cero, cuando pueden desmentir lo que digo. Pero no con palabras, sino con hechos. Sin ensuciar, pero también sin dejar ensuciar.

PD: Para otra ocasión dejo la laxitud de las autoridades valencianas a la hora de aplicar las leyes para castigar a quienes ensucian. Esta vez tocaba homenaje. Es de justicia.

PD2: La foto, postal típica de cualquier calle de la capital del Turia, es del impagable blog Cacatown.

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