30 agosto 2007

Nunca es tarde... "La Fiesta del Chivo" de Mario Vargas Llosa

La novela histórica, ahora tan en boga, nunca me ha atraído. Quizás se deba a la propia denominación de "histórica", que editores y lectores emplean para dotar de un cierto halo de veracidad, de ejercicio cultural, a lo que en la mayoría de los casos no es más que mero entretenimiento en forma de historias convencionales de ficción; eso sí, ubicadas en contextos temporales señalados y en los que célebres personajes históricos aparecen, bien como actores secundarios o como protagonistas, infundados de unos rasgos de personalidad y realizando acciones que cualquier historiador no tardaría más de unos minutos en desmontar.

Digo esto porque, paradójicamente, La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa (publicada por en España por Alfaguara el año 2000) me ha encantado; pero, por las libertades que su autor se tomó al escribirla, habrá quien dirá que me debería parecer peor que las novelas históricas. Me explico para los desafortunados que, como yo hasta hace nada, aún no la hayan leído. En La Fiesta del Chivo el autor recoge un acontecimiento relativamente reciente: el atentado que acabó én 1961 con la vida del que fuera dictador de la República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo, y a partir de él, realiza una crónica de los últimos días de éste, en la que tanto él, como sus consejeros y sus verdugos, son los protagonistas y cobran viva voz. Bueno, al menos eso es lo que parece.

Porque si bien el atentado sucedió tal como lo relata Vargas Llosa, y sus artífices se llaman como los personajes que lo perpetran en la obra, el autor inventa consejeros a los que dota de un gran protagonismo en la trama y en los que carga buena parte de su crítica. Del mismo modo, repasando artículos publicados en el momento del lanzamiento de la novela, tampoco faltaron por parte de los familiares de los héroes/asesinos de Trujillo, críticas hacia las descripciones que de ellos hace el escritor peruano. ¿Es pues lícito que realidad y ficción se mezclen en una obra en la que en ningún momento se indica ese hecho? ¿Lo es cuándo, más bien al contrario, la obra en lo formal -me pareció ciertamente estupenda a nivel narrativo- parece por momentos un reportaje novelado?

Sinceramente, creo que igual hubiera sido recomendable que el autor hubiera introducido un epílogo final explicativo de hasta donde llega la verdad de su novela y dónde empieza la ficción; aunque seguramente Vargas Llosa consideró a sus lectores lo suficientemente inteligentes como para comparar a posteriori su obra con la realidad sin necesidad de advertencias. Por otro lado, creo que a La Fiesta del Chivo, más que ser medida por los defectos de la novela histórica, debería ser valorada de acuerdo a la principal virtud de la novela negra: utilizar un crimen como excusa para describir su contexto.

Eso es lo que hace Vargas Llosa en La Fiesta Del Chivo, establecer dos puntos de partida, el asesinato real de Trujillo y un hecho ficticio, pero inspirado en cientos de casos similares que sí sucedieron; que le servirán para describir a un dictador terrible, lo despreciable y cruel de su mandato, y mostrar su opinión acerca de los cánceres de este tipo de regímenes y sus consecuencias en la población. Y lo hace a mi parecer de un modo magistral.

Seguramente habrá quien considere que en algunos momentos Vargas Llosa se pase de la ralla, o también quien como yo, piense que en ocasiones -desde mi puto de vista su sucesor Joaquín Balaguer y futura lacra para el país, no sale mal parado- se queda incluso corto. Pero lo que principalmente me queda tras la lectura de La Fiesta del Chivo es un sentimiento de agradecimiento al autor; pues a pesar de las licencias del relato, por la gran parte de realidad que queda en la novela, es indudable que su historia, la de la terrible dictadura que sufrió la pequeña República Dominicana en el ecuador de este siglo y que afectó de modo irremediable a su actual situación, merecía ser contada. Y su protagonista, el abominable Leonidas Trujillo, retratado como lo hace Vargas Llosa.

Imprescindible.

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