02 julio 2007

Se siguen riendo de las víctimas. Y de todos nosotros.

Cuando empiezo a escribir estas líneas faltan unos minutos para que entremos en el 3 de julio 2007, fecha que marca el aniversario del trágico accidente de metro que segó la vida de medio centenar de valencianos y causó otros tantos heridos. Durante estos últimos doce meses los familiares de esas víctimas sólo han recibido el desprecio de las instituciones. No necesito acudir a ninguna hemeroteca para recordar como aquél día Rita Barberá, la alcaldesa de la ciudad ubicada sobre la línea de metro mortal, para eludir criticar a sus compañeros de partido responsables de la gestión del suburbano, respondió a los periodistas con el manido tópico de "ahora no es momento de hacer críticas, sino de estar con los familiares de las víctimas".

Con ellos estuvo un día, antes de salir escopetada a emperifollarse para la visita del Papa, y nunca encontró un hueco después para señalar que, efectivamente, el Consell había abandonado el metro que circula por su ciudad haciendo de él -y esto es objetivo- el peor suburbano de España. Hoy lunes, un día antes del aniversario del evitable suceso, Barberá se ha reencontrado con las víctimas. Y ha sido en el acto convocado por su ayuntamiento para recordar la tragedia. Un acto organizado unilateralmente sin consultar a los familiares de las víctimas -se podría decir, utilizando su odiosa terminología, que "no ha estado con ellas"-, y en algunos casos, se dice que sin invitarlos (en este sentido yo le doy el beneficio de la duda al Ayuntamiento, pues pueden no haber conseguido contactar con todos a pesar de haberlo intentado).

No obstante hay que señalar que las víctimas se han sentido ofendidas por el acto, realizado a sus espaldas, y que ha consistido en el emplazamiento de un monolito de mármol que ha costado más que el montante de la baliza que habría evitado la tragedia y que el Consell siempre consideró prescindible. Un monolito por cierto, ubicado en un parque a ras de suelo y sin protección que, como se escuchó decir a algún familiar, mañana ya aparecerá meado por algún perro.

"¿Por qué han realizado esto un día antes del aniversario?" se preguntaban los familiares, a lo que Barberá respondía diciendo que era "para que en el aniversario de la catástrofe ya estuviera ubicado el monolito de homenaje". Sin embargo, como cualquier experto de comunicación podría explicarles, no se trata sino de otra mentira de Barberá, pues lo que ha conseguido con el acto es que mañana, el día del aniversario, la portada de los periódicos, al tratar el suceso, sea para ella y su gesto compungido.

Esta vez Canal 9 sí que asistió a cubrir a la pantomima, en la que a Rita le esperaban la habitual corte de desfaenadas que le aplauden allá donde va para que parezca que la calle es suya. Seguro que los cámaras del ente autonómico grabaron el caluroso recibimiento de éstas, aunque se las verían canutas para evitar que sus micrófonos captaran los silbidos y abucheos que, entre llantos, proferían las familias de las víctimas -que podríamos ser cualquiera de nosotros- al verse insultadas una vez más por esta nueva argucia propagandística de la alcaldesa. Una Rita que nunca, repito, nunca ha estado con ellas.

Obvia decir que a Francisco Camps, que en un año no ha encontrado un hueco para reunirse con las víctimas, ni se le vio.

Rita es capaz de cualquier cosa para salir bien parada en los medios (fotos 20 Minutos).

APÉNDICE

Podéis consultar los actos organizados para hoy -cuando leáis esto- por la Asociación de Víctimas Metro 3 de Julio en este blog.

También podéis completar la información con las entradas al respecto del accidente publicadas por Malva-Rosa Connection -empezando por las última, La foto de la vergüenza-; o los artículos publicados en Levante-EMV (en pdf) o El País.

La prensa del movimiento y el movimiento en sí, rezarán toda la mañana, pero no por las víctimas, sino para que gane el Alinghi en la regata de hoy, de cara a que el próximo 3 de julio lo que se conmemore sea el día de la America's Cup.

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