15 julio 2007

Nunca es tarde... "La Torre Oscura VII" de Stephen King

"El hombre de negro huía a través del desierto , y el pistolero iba en pos de él". Quince años han pasado desde que leí por primera vez esta frase con la que se iniciaba la primera entrega de La Torre Oscura, la historia más ambiciosa jamás escrita por Stephen King. Al menos ése es el año que figura en la edición de bolsillo que acabo de encontrar rebuscando en la estantería de aquella novela que, siendo un teenager, seguramente escogí entre otras por su escaso volumen y las emociones que prometía el autor para una lectura de verano. No sabía entonces, obviamente, que la lectura se alargaría tanto en el tiempo: siete volúmenes, a cada cuál más extenso, en los que vería viajar a Roland De Gilead, el pistolero protagonista, en busca de una torre de desconocido significado, pero que parece sostener el universo.

Ése es el eje central de la historia que acabo de completar recientemente -el pasado año se publicó en España la última entrega, y yo esperé hasta su edición en bolsillo-. Una obra que, para King, supone no sólo la redacción de su propia novela épica de aventuras y fantasía al modo de El Señor De Los Anillos -no he leído la obra de Tolkien, pero el tipo de relato parece similar y las referencias a la obra del británico, claras-, sino el cierre de un proyecto que le ha acompañado prácticamente a lo largo de toda su carrera creativa y que ha impregnado buena parte del resto de sus obras, en las que ha aparecido, aunque el lector lo desconociera en el momento de leerlas, de modo a veces más que tangencial.

Hablarles exclusivamente de esta última entrega sería ridículo, pues no hay modo de comprenderla sin haber leído antes las seis entregas previas, algo que ahora sólo está al alcance de los usuarios de bibliotecas, ya que creo que las cinco primeras no están reeditadas. No obstante, después de tantos años siguiendo las aventuras de esa encarnación de Clint Eastwood -o su personaje habitual en las películas de Leone- que es Roland por el Mundo Medio, no quería dejar de escribir aquí que yo le acompañé hasta el final del camino.

Los que también lo hayan completado, seguramente compartirán mi impresión de que las tres primeras entregas son mucho mejores que el resto, pues las últimas coinciden con un King más ambicioso y detallista como escritor, mientras que las primeras, más sencillas y naturales en el relato, son un alarde de fantasía y de misterio, que se pierde luego a medida que el autor va saturando al lector de detalles (hasta convertir la obra en algo menos inocente pero más convencional). Sea como fuere, la lectura ha sido gratificante y eso, creo, es lo que cuenta.

Además, su primera parte me sirvió, hace quince años, para que mi verano fuera mejor. ¿Qué más puedo pedir? Espero que los libros que me acompañen éste tengan el mismo éxito. Aunque no me importará que sean más cortos.

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