10 julio 2007

Los catalanes "nos roban" a Woody Allen

No, aún no he leído este titular en los periódicos valencianos que suelen llenar sus páginas de artículos de ese estilo, aunque sigo a la espera. Y es que lo que está sucediendo en Barcelona, que el director neoyorquino ruede allí su nuevo film, reúne todos los ingredientes para cocinar la típica noticia victimista a la que tanta rentabilidad política les sacan algunos por aquí a costa de mis vecinos más ignorantes. Por no faltar, no falta ni el manido robo de la paella ("Scarlett come paella" pone como pie de foto el diario ADN recogiendo el momento en que, seguramente por orden de Carod Rovira, los catalanes se apropian en el film del típico plato valenciano).

No obstante, por ahora la noticia no se ha cocinado de esta guisa. Y quizás no falten los motivos. Se comenta que la grabación de la película en Barcelona costará al Ayuntamiento de la ciudad condal y a la Generalitat aproximadamente 2 millones de euros; una cantidad tildada de despilfarro por el PP catalán, a pesar de la publicidad que el film está reportando (su rodaje es noticia en todo el mundo occidental) y que reportará a la ciudad con su proyección en centenares de miles de salas de todo el globo.

Obviamente, comparar esa situación con la de Valencia, donde el PP autóctono ha decidido gastar 80 millones de euros sólo para traer la Copa América a la ciudad (los gastos de infraestructuras van a parte), cuya repercusión al lado de la del rodaje y el film de Allen son nimias, dejan la habilidad publicitaria de los gobernantes valencianos a la altura del betún.

De modo que seguramente estos medios habrán pensado que igual sea mejor no mentar a la bicha, no sea que alguien recuerde también cómo nos vendieron que Scarlett Johanson vendría a Valencia con motivo de la Copa América, lo que finalmente fue otra estafa. Y es que cada cosa como es: yo a Scarlett, incluso a Alan Alda, me los veo perfectamente tomando unos vinos en Casa Montaña, pero no esquivando mierdas de perro, contenedores de basura y electrodomésticos abandonados nada más salir a la calle. Seguro que esas cosas, además del dinero, también influyen.

PD: Todo eso por no citar los aproximadamente 200.000 euros con que la Generalitat subvenciona las producciones que se ruedan en la deficitaria Ciudad de la Luz de Alicante y que no publicitan para nada las bondades de las ciudades valencianas. La comparación para nuestros gobernantes, es, la cojas por donde la cojas, odiosa. Normal que odien tanto a los catalanes. Y a cualquiera que les deje en evidencia.

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