11 junio 2007

Cateto a babor

A la espera de encontrar un hueco para explayarme, les dejo con el último artículo de un hombre que lo hace magníficamente una vez por semana. Se trata del pintor y escultor alzireño Joan Verdú, que publica todos los viernes la columna Versus Omnia en el suplemento Posdata del diario Levante (ese día el diario hay que abrirlo por ahí). La última -aquí el ejemplar en pdf- la ha titulado Cateto a babor, y en ella Verdú se muestra tan incisivo como siempre:

"Conozco a personas mediocres que se hacen políticos para poder relacionarse con gente de talento. Sé de otras personas que se hacen políticos para poder relacionarse con gente de dinero. Y aún hay otras personas que entran en política para ganar mucho dinero y lo confiesan y todo en grabaciones que ha oído mucha gente.

No voy a hablar aquí ni del primer ni del último caso pero si de los políticos que quieren ser amigachos de los ricos a ver si cae algún canapé.

El asunto es que en el muelle Norte del Puerto de Gandia, en la parte donde atracaban pequeñas embarcaciones de recreo y de pesca va a hacerse un muelle para barcos de 30 metros, o sea, barcos que valen mil millones de pelas y que no van a dejarlos en cualquier sitio, no se los vaya a robar un chaval.

El caso es que están destruyendo todo aquel bello entorno. Desde la orilla de la que hablo ya no podrán verse las atarazanas de la orilla de enfrente porque claro, las taparán los yates. El pequeño paseo que recorre la dársena se va a convertir con el aterramiento que se está haciendo sobre el agua, en el aparcamiento para los coches de los propietarios de los yates, no se vayan a escaldar los cojones de traer las maletas desde la calle, que está a cincuenta metros.

Eso se llama facilitar las cosas, pero facilitarlas a los que más fáciles las tienen.

Ahora, en el pequeño paseo los niños juegan al balón, van en patinete, en bicicleta, en otros patines, estos eléctricos, que alquilan allí mismo etc. La gente va a tomar el aperitivo o a tomar café a las terrazas que allí hay (para todo el mundo) y si se tercia comer o cenar. Allí, en el Mar i Nit, tengo una silla para cuando voy a hacer alguna de estas cosas.

No hay que buscar falsos culpables de esta nueva situación: el Ayuntamiento de Gandia no tiene nada que ver con ella. Sí tiene que ver en parte la Autoridad Portuaria de Valencia, y es culpable sobre todo el Ministerio de Infraestructuras cuyo mandamás es un tal Jordi Sevilla.

Llego Jordi Sevilla y perdí mi silla.

Se me ocurre que con la costa que (aún) hay no podrían poner los yates de Vacaciones en el mar en otro lado donde no molesten y dejarnos a nosotros tranquilos.

Y creo que el problema está en que hay gente como nosotros (bueno, como nosotros no) a las que les gusta eso. Les gusta pasearse mirando las proas (o las popas) de los barcos que nunca tendrán y, no sé, creo que se sienten mejores. Son los mismos muertosdehambre que se compran el Hola para soñar con las casas decoradas horriblemente que nunca poseerán.

Y mientras haya gente así, a los que nos gusta ver cómo rielan en el agua las luces de las atarazanas, nos van a joder. A partir de ahora las luces rielando en el agua sólo las podrán ver ellos desde sus popas (o sus proas), pero no creo que miren.

Así así, nunca vamos a parar de ver cómo unos imbéciles se dedican a destruir la belleza.

Pues vale."

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