10 mayo 2007

Los otros valencianos

Hay en mi tierra gente muy acomplejada. No se deben sentir muy valencianos, ni orgullosos de su pasado, pues creen que hasta hace unos meses su tierra no importaba a nada ni a nadie, que su historia y la de sus antepasados no había legado nada a la humanidad. Ahora, en cambio, se sienten, intermitentemente, el ombligo del mundo.

Para ello sólo ha bastado la edificación continua de edificios "emblemáticos" de dudosa calidad (el Ágora se sigue construyendo y ya prometen más); la compra de la visita de un gurú espiritual para que el mundo se fijara en ellos (se ve que por sí solos no lucían); la de la presentación de una estrella deportiva en el mismo emplazamiento (está visto que lo anterior fue un fracaso, por lo que hay que reincidir en la fórmula), la compra de la disputa de unas regatas para colocar a la ciudad en la escena internacional (esto se hizo antes que lo de la estrella deportiva y lo del gurú, por lo que debería considerarse innecesario lo segundo o de más esto), ahora la celebración de una prueba de Fórmula 1... ¿Qué será lo siguiente?

Está visto que siguen avergonzados de ser de aquí, porque nada hay en la historia de la Comunitat, en sus pueblos y ciudades, en su legado cultural, que les haga sacar pecho, sino que gastan (o aplauden los gastos) sin parar, aunque ninguno de los dispendios sirva para curar su malestar consigo mismos, su complejo provinciano. Así lo dicen a los cuatro vientos, "Este evento pone a Valencia en el primer plano de la esto o aquello", y lo repiten pasados unos meses cuando el anterior evento no disipó su vergüenza.

Luego hay otros valencianos, los que no tienen vergüenza de serlo e incluso están orgullosos de ello. Es fácil reconocerlos: son los que están hartos de todo esto.

Penyagolosa estaba cuando llegaron y estará (bueno, tratándose de esta gente no se puede segurar en qué estado) cuando se vayan.

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