17 mayo 2007

¿Algún ingenuo creía lo contrario?

Hoy en 20 Minutos.

Mienten más que hablan. Estamos acostumbrados. Sólo les creen a pies juntillas los fieles, que abrazan la fe dejando la razón a un lado, aunque el ideario empuje a la apostasía y a lanzarse en cambio al primer mormón que pase por la calle (sí, esos rubios trajeados con chapita en el pecho). "El circuito no va a costar nada a los valencianos" dijeron primero. "La Fórmula 1 traerá a la ciudad un río de millones" añadieron después. Y por si estas mentiras no calaban en el electorado más mentecato (si a usted semejante sandez no le resbala, hágase un chequeo), subrayaron: "los catalanes se mueren de envidia".

Pero la verdad está siempre esperando detrás de tan hueco argumentario, esta vez para decirnos lo que ya sabemos: que los valencianos, no sólo tendremos que costear las nuevas instalaciones, sino que las que ya tenemos -aceras, semáforos, farolas, etc.- tendrán que ser destruidas. O lo que es lo mismo, que el dinero ya empleado en acondicionar esas zonas de la ciudad lo hemos quemado y que quemaremos más para que, con la prueba de tres días, se llenen cuatro restaurantes y cinco hoteles de esos que luego pagan salarios de miseria (esos son buena parte de los empleos que generará la prueba) que nadie aquí acepta, por lo que vienen más inmigrantes a bajar la media de los salarios (vamos, justo lo que critica la peperada, cuando es su política la que crea el "problema").

La Fórmula 1, especialmente si se llegara a celebrar en las calles de Valencia, será mala para todos los valencianos (desde los que viven más lejos de la capital, que también tienen que costear el gasto superfluo sin obtener ningún rendimiento, hasta los que viven en las cercanías donde se dispute la prueba, que se pasarán meses sin poder circular hacia la V-30 y aguantando obras a diestro y siniestro). Es de cajón, pero allá ustedes y su conciencia.

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