16 abril 2007

Un día en las carreras

Hoy lunes, 16 de abril, ha empezado la Copa América en Valencia. Y hasta el mismo San Vicente Ferrer, patrón de la Comunitat Valenciana, se ha aliado para que la jornada fuera un éxito de convocatoria. El sol brilló por primera vez en todas las Pascuas -que por estos lares, tras iniciarse una semana después que en otras comunidades, duran hasta hoy- y los valencianos, tras años de publicidad hablándonos de que esto de la Copa América es lo máximo, nos pusimos de acuerdo para ver de qué iba la cosa.

Y ya lo pueden decir las autoridades: esto es un éxito y la gente ha respondido de un modo formidable. Yo, que me paseé por allí (vivo cuatro calles más para allá de donde se celebra el cotarro) se lo puedo corroborar. No vi, entre la multitud que circulaba por el paseo marítimo (no hice cola para meterme en la nueva dársena) a nadie con mal cara, y pocas veces había visto por aquí a tanto personal. Ahora sacarán la calculadora mágica y ya lo veo mañana en los periódicos: "doscientos mil visitantes -qué digo, medio millón- acudieron a presenciar la primera jornada de las regatas de la America's Cup". Y medalla pa'l pecho.

Pero eso sería tergiversar un poco la verdad. Ver, lo que se dice ver, allí nadie vio nada. Bueno, excepto los que estaban en los yates que ocupaban toda la línea del horizonte de la playa de Las Arenas (que ya les digo yo que es muy larga). Esos sí. Pero no se preocupen tampoco, a nadie parecía importarle un pimiento no ver nada. Es más, por lo visto no soplaba el aire y no se pudo ni competir, pero si ustedes hubieran preguntado, nadie habría deseado que soplara porque, total, lo que la gente disfrutaba era que el paseo marítimo estuviera cuidado y que tuviera vida.

No obstante, el chip de la derrota cívica los valencianos lo tenemos puesto. La gran mayoría de los que acudió al puerto, lo hizo en su propio vehículo, catando en sus propias carnes lo que es vivir en un barrio en el que hasta los semáforos te tratan como a un ciudadano de segunda. ¿Y por qué no cogieron el tranvía? Pues porque la gente sabe que los tranvías están para inaugurarlos, pero no para gastarlos. Y en una jornada como la de hoy, que se suponía de gran tráfico de afluencia, el servicio, con un vagón cada veinte minutos, lo confirmaba: el transporte público en Valencia es vergonzoso.

Pero, qué demonios, tenemos Copa América. Y alguien debe estárselo pasando de maravilla. Quizás lo único que hacía falta para que acudiéramos a disfrutar de la playa era barrer la acera, pero si nuestros gobernantes han tirado un montón de millones que a saber dónde han caído, y de paso han barrido la acera... ¿De qué nos vamos a quejar? Si total la acera está limpia y los políticos, ya se sabe, son políticos. Igual dentro de unas semanas, aunque el transporte público sea lamentable, falten camas en los hospitales, sobren barracones en los colegios, se destruya nuestro patrimonio y nuestra cultura, y el nivel de vida en una ciudad -que ya no es para nosotros sino para los turistas- sea cada vez más inaccesible; igual dentro de unas semanas digo, hasta votamos a los mismos.

Y es que los valencianos somos así. Llámenlo como quieran.

Chabeli estuvo hoy en la Copa América. Yo, como valenciano, me siento mucho más satisfecho. (Foto de Carlos Luján)
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