09 abril 2007

La realidad se impone a la propaganda

Precisamente el día que iba a escribir sobre ello veo que a Solet en Malva-Rosa Connection el mismo libro le ha inspirado una reflexión similar (les garantizo que es casual). A pesar de esta sorprendente coincidencia no me resisto a compartir el fragmento de El Economista Camuflado -un ensayo de Tim Harford de reciente publicación- que, al poco de leerlo esta mañana, decidí que debía reproducirles. Dice así:

"Con todo, el poder de la escasez es de gran magnitud, pero no ilimitado: el London Eye puede ser único, pero también es optativo. Las personas siempre pueden elegir no visitarlo. Un poco más allá, siguiendo el río, la Milennium Dome (Cúpula del Milenio: un inmenso elefante blanco que fue diseñado para ser utilizado durante las celebraciones del milenio y que fue financiado con fondos gubernamentales) es de una singularidad similar, 'la estructura en forma de cúpula más grande del mundo', anuncia con orgullo el Ayuntamiento. No obstante, la Cúpula ha sido un desastre comercial, ya que el mero hecho de ser única no ha sido suficiente para persuadir a la gente de que pague la cantidad de dinero necesaria para cubrir su inmenso coste de construcción".

Ya ven, el Ayuntamiento de Valencia no tiene la exclusividad en monumentos "únicos" que generan pérdidas a la ciudad y realmente importan bien poco. ¿Habían oído hablar del London Eye o del Milennium Dome? Yo, de Londres, sinceramente, he visitado el British Museum, el famoso London Bridge, Trafalgar Square, el Soho, Picadilly Circus y alrededores, la Tate Gallery, las tiendas de discos de segunda mano de Nothing Hill... Y si volviera regresaría a los mismos sitios. Y lo mismo sucede con la gente que viene a Valencia. Si le das a elegir recordará con más cariño las calles angostas y los edificios del casco antiguo, o el sabor de barrios como Benimaclet o Campanar, antes que con la frialdad del exclusivo Palau de les Arts o esa estafa -que Dios quiera que no se realice- de la Esfera Armilar.

Lo dicho, yo también lo he leído en El Economista Camuflado, que recibí por cortesía de la editorial Temas de Hoy. Cuando lo termine les contaré qué me ha parecido.

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