13 abril 2007

El chiste de Wyoming

Me lo contaron por teléfono y por ahora no he podido encontrarlo en internet, pero os lo reproduciré tal cuál llegó a mis oídos. Fue en el programa de humor El Intermedio de la Sexta en el que, a colación de los testimonios de la cúpula policial en el juicio del 11M, confirmando que comunicaron personalmente a Acebes el mismo día del atentado que se descartaba que su autoría correspondiera a ETA, El Gran Wyoming decidió sentar al entonces Ministro del Interior en la máquina de la verdad. Al rato la máquina presentaba unos resultados con un margen de error de un 33%: Acebes era despistado, mentiroso y tonto. Pero matizaba Wyoming: "Si la máquina tiene un error de un tercio, habrá que descartar una. ¡Qué difícil!"

Haberlo oído y visto en vivo tendría más gracia, y también si no hiciera referencia al que, hoy por hoy, es el político más sinvergüenza del Congreso de los Diputados. Y dejémonos de zarandajas porque en mi opinión no hay una acritud personal. El papel de "acusica" del partido rival que tanto Acebes como José Blanco hacen en sus respectivos grupos los convierte en los personajes más cansinos y desagradables de la política española (¿se dan cuenta de que el resto de partidos no tienen este tipo de figuras en sus filas? Eso habría que valorarlo). Sin embargo, en el caso de Acebes estamos hablando de un hombre que, si no acusa hacia arriba, está más que demostrado que mintió como un bellaco tanto a sus superiores como al resto de los españoles desde la misma fecha del atentado y hasta el día de hoy.

¿Que es la palabra de la cúpula policial frente a la de Acebes? Dígame el que pregunte eso qué móvil tienen esos policías para mentir y cuál tenía y tiene Acebes para seguir haciéndolo. ¿Que el ex Ministro no es el único que ha movido esta gran mentira? Cierto, pero los demás siempre podrán apuntar a éste mientras él no señale la complicidad del resto. A él ya le han pillado y Rajoy, Zaplana y los medios que alentaron la mentira ya están escampando; porque dar la espalda a la policía (y más cuando ya ha quedado al descubierto que la principal prueba de la trama conspirativa, Díaz de Mera, es otro embustero) sería ya tocar fondo.

Pero que esa lenta retirada (que Javier Ortiz retrata a la perfección en este artículo) no quede sin al menos un culpable. Por el bien de la democracia, por dotar de respeto al resto de políticos y a su propio partido, lo mejor que pueden hacer sus jefes es retirarle el acta de diputado y expulsarle de las filas populares. Todo lo que no sea la condena y el oprobio de un mentiroso como Ángel Acebes, será un nuevo insulto de sus compañeros no sólo a los españoles a los que éste ha ofendido durante estos tres años, sino también a todos aquellos que en su día le otorgaron la confianza con sus votos. Además de la asunción de una complicidad -y de la aprobación del uso de la mentira para conseguir gobernar- que deberíamos hacerles pagar.

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