26 marzo 2007

Si quieren fiesta, que se la paguen de su bolsillo

El otro día lo dejé pasar, porque prefiero ofrecer nuevos puntos de vista o destacar cosas que veo y no han recibido la suficiente atención por nuestra parte, que reincidir en algo que ya muestran muchos. No obstante ahora, mosqueado por la última entrada de Malva-Rosa Connection titulada "Preparando el anuncio de la F1", y que augura para una fecha cercana el anuncio de la llegada de esta espectáculo privado a mi ciudad, les cuento lo que el otro día me tragué.

Era a propósito del vídeo de la retransmisión del GP de Australia de la televisión británica en que Bernie Eccleston, el dueño de la F1, conmina al "Lobato" inglés a entrevistar a Aznar, de fiesta en las antípodas y a pie de pista. Quiero que se recreen -especialmente los valencianos de toda la Comunitat- en la estulticia que demuestran, tanto el multimillonario propietario de la competición, como nuestro expresidente del Gobierno, amigado con el primero a través de su yerno Alejandro Agag, propietario de los derechos de la F1 en España (vamos, que si hay más carreras en España, más gana la familia Agag/Aznar).

Quiero que lo vean para que sepan, no que Aznar parece lo que es (que eso está ya fuera de toda duda), sino que son estos individuos los que, como si del Risk se tratara, toman decisiones que afectan a nuestras vidas. En este caso Valencia y la Comunitat podrían gastarse un dineral de sus endeudadas arcas públicas (la comunidad española más endeudada por habitante), para que -por mucho que nos vendan otra patraña- un buen pellizco acabe en los bolsillos de quien ya saben. Más tarde, Camps, Rita y compañía, serían recompensados.

¿Quieren darles nuestro dinero para que sigan comportándose así por el mundo? Yo sinceramente no: No necesito la fórmula 1 en Valencia. Si quieren fiesta, que se la paguen de su bolsillo.