20 marzo 2007

Nunca es tarde... "Milenio Carvalho" de Manuel Vázquez Montalbán.

A veces uno planea las cosas y no le salen como había calculado. En cambio, otras, todo parece encajar. Que justo hoy, cuatro años después del inicio de la última guerra de Irak recupere Milenio Carvalho, en la que el personaje de Manuel Vázquez Montalbán da la vuelta al mundo sin dejar de preocuparse de si el conflicto en Oriente Medio iba a iniciarse, no deja de parecer una casualidad. Aunque realmente no lo sea, porque como bien sabe todo aquél que haya leído varias de las novelas protagonizadas por el detective más famoso de la literatura española, las aventuras de Carvalho eran, en la mayoría de las ocasiones, una excusa para que el tristemente fallecido Manuel Vázquez Montalbán realizara su particular retrato de la realidad que nos rodea.

Y este póstumo Milenio Carvalho no fue una excepción. En él, Carvalho emprende junto a su eterno lugarteniente Biscuter, una huida hacia adelante, escapando por un lado de las consecuencias que tuvo la aventura relatada en el más flojo El Hombre De Mi Vida, y aprovechando por otro la coyuntura, en el caso del detective que se sabe con las horas contadas, para realizar su última vuelta al mundo. Es así como el escritor catalán -quizás también consciente de que podía ser una de sus últimas obras- hace recorrer a sus personajes por un mundo convulso, para que sea a través de sus bocas y las de otros personajes que se asoman a la trama, como se expresen sus ideas acerca del actual mundo globalizado y sus consecuencias. La trama argumental -bastante floja o deslavazada cuando aparece- es pues lo de menos en una extensa novela -830 páginas en su edición de bolsillo- que sitúa a Carvalho y Biscuter en la Italia de Berlusconi, Israel, la Afganistán tomada por la ONU, la India, Australia o Argentina, entre otros, haciéndoles congeniar con personajes tan variopintos como agentes del mossad o un ex-convicto de ETA.

"Si hay desigualdad pero no hay cultura, el comunismo no prosperará, pero si hay desigualdad y cultura, el comunismo renacerá, ya está renaciendo, con otras formas, pero renaciendo" dice Montalbán a través de uno de sus personajes en una de las numerosas reflexiones que el libro arroja, en un ejemplo de la citada excusa que supone para su autor. Así pues, este último viaje de Carvalho/Montalbán sigue a día de hoy de plena actualidad; aunque tanto como muchas de sus otras aventuras, testimonios de la época vivida por su autor y que se hacen cada vez más necesarios, especialmente en tiempos como los que vivimos en los que la memoria parece cada vez más breve.

Eso sí, una advertencia: si no han leído antes ninguna novela de Carvalho no empiecen por ésta. Milenio Carvalho no es una novela al uso, no presenta a sus personajes, sino que los traslada desde un pasado que, si es conocido, se presenta como un valioso puzzle, como un regalo para sus seguidores. Si no se afronta así, el libro no deja de ser testimonial, incluso como interesante libro de viajes -pues muchas de sus partes son descripciones de preciosos lugares del mundo-, pero no puede dejar de parecer una obra incorrecta. Sirva entonces este texto, si no han leído nunca una aventura de Carvalho, para que se atrevan con alguna de las novelas protagonizadas por el detective alter ego de Montalbán (yo les recomendaría las citadas o Los Pájaros de Bangkok o La Rosa De Alejandría, cronológicamente a poder ser), uno de los mayores disfrutes de la reciente literatura española.

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