05 febrero 2007

Vistazos. 5 de febrero.

A mí esto no me recuerda para nada al "espíritu de Ermua", sino al del "tío Paco". Lean las crónicas de Rinzewind, el Teleoperador, Sergio y La Fragua sobre la manifestación del 3F en el infalible Manifestómetro (autores también de la foto).
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Cito un párrafo de la columna de Martin Pacheco ayer en Levante:

"No queremos un circuito urbano de fórmula 1 porque es molesto, porque hacen mucho ruido, porque interrumpen nuestra tranquilidad durante días, porque ya hay uno en Montecarlo, porque ya tenemos Cheste, porque no nos gustan los coches, porque no nos gustan los circuitos urbanos, porque queremos carril bici por todas partes, porque no tiene nada que ver con nosotros, porque no queremos ese futuro para la ciudad, porque no queremos una ciudad para enseñársela a los que vienen (bienvenidos) sino para los que viven en ella, porque no queremos una ciudad espectáculo, porque estamos hasta las narices de los eventos, los hitos y los espectáculos, porque no queremos salir en la tele los domingos por la mañana en Telecinco, porque no nos gustan los políticos que nos traen cosas como si fueran los Reyes Magos y nos traen la Barbie cuando pedimos las obras completas de Irène Némirovsky?"

Los valencianos que piensen lo mismo que lo digan bien alto, porque se percibe en algunos medios de comunicación de la ciudad una precampaña para silenciar -a base de ridiculizarla- esta opinión. Y no, amigos, más estúpido que rechazar un evento como la Fórmula 1 es ser vecino de la ciudad y dejarse embaucar con proyectos que nuevamente aparcan los gastos -y el esfuerzo- necesarios para satisfacer nuestras necesidades diarias. La Copa América es un anuncio de Valencia, el Papa fue un anuncio de Valencia, la presentación de Alonso fue un anuncio de Valencia... Yo me pregunto: ¿Cuántos anuncios necesita Valencia para paliar la falta de autoestima que nuestros gobernantes nos transmiten? Igual sería más barato cambiar de gobernantes.

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Las últimas semanas les he hablado del caos sanitario en Valencia y la Comunitat en general. Pues bien, ya hay solución para ella: meter cuatro páginas de publicidad diciendo lo contrario en un buen puñado de periódicos gratuitos -al menos Metro, Qué y ADN, algunos en Valencia y Alicante-. Contando sólo lo que cuestan -a precio de tarifa del pasado año- las inserciones en las ediciones de Qué en Valencia y Alicante, el gasto asciende ya casi 5.000.000 de las antiguas pesetas (es un precio a la baja, que igual ha sido más, porque las falsas portadas -que es lo que se ha contratado- son lo más caro), por lo que es fácil deducir sin miedo a equivocarse, que Sanitat se ha gastado esta mañana más de 10 millones de pesetas en publicidad. ¿Cuántas camas se podrían haber comprado con ese dinero? ¿Cuánto tiempo podía haber trabajado un ATS extra con ese gasto que se ha quemado en un día sin beneficio alguno para el ciudadano?

PD: González Pons, Conseller de Territori, ha anulado la campaña institucional que tenía también prevista para estas fechas. No hay que aplaudirlo, sino condenar al que no haga lo mismo, aunque se aprecia el paso.

(act. 14: 07) PD2: Hasta ahora no había leído dos noticias de ayer en Levante que dicen que "Sanidad gasta 296.000 € en montar las presentaciones del plan Construyendo Salud" y "El panel electrónico [que la Conselleria de Sanidad ha instalado en un punto muy transitado de Valencia] cuesta 595.091 euros". Vamos, que han tirado más de 150 millones de las antiguas pesetas del presupuesto de Sanidad para hacerse publicidad. Pues le haré publicidad. Este menda (a la derecha) es el Conseller de Sanitat de la Comunitat Valenciana y es el responsable de que la sanidad pública valenciana sea un desastre. Él es el que que malgasta nuestro dinero y el presidente Camps se lo autoriza. Ambos son del Partido Popular. Si están dispuestos a que sigan haciéndolo pueden votar por ellos en las próximas elecciones. Si en cambio creen que merecen pagar por ello, tienen muchas otras opciones que elegir para meter en las urnas. Sólo nos dejan votar, pero al menos demostrémosles que podemos hacerlo de un modo responsable.

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