23 febrero 2007

Puedo prometer y prometo.

En un mundo como es el de los blogs, plagado de ecos -no es extraño pasearte por diez y encontrarte lo mismo en ocho de ellos-, uno intenta esforzarse por no repetir lo que han dicho los demás, especialmente los más grandes, que uno cree que cualquier lector que se acerque por su página habrá leído antes de llegar, cansado, al suyo. No obstante a veces sí vale la pena insistir en lo que otros han señalado, especialmente en aquello de lo que casi no se habla (como ven aquí a penas salen Zapatero, Rajoy, ETA, el 11M, El Mundo -que a base de publicar sandeces ya se ha convertido en noticia por sí mismo- o De Juana Chaos). Y esta vez quiero señalar algo que leí hace unos días leí en OtroMundoEsPosible y de lo que, por más extraño que me parezca, no se ha hecho mucho eco nadie por aquí. Se trata de una iniciativa de ciudadanos franceses reclamando que no se bajen los impuestos en su país.

Y yo me pregunto: si eso no es noticia aquí, ¿qué es noticia? A mí me enseñaron que el hecho de que un perro muerda a un hombre no es noticia, sino que lo es que el hombre muerda al perro. Por lo tanto, en una España en la que la ciudadanía babea en cuanto oye a sus políticos prometer que "van a bajar los impuestos", esta situación en el país vecino debería haber sido noticia de portada a cinco columnas. ¿Pero por qué no lo ha sido? Quizás es porque algunos prefieren que la sociedad siga adormecida.

Y es que sólo una sociedad adormecida -o al menos su población más desfavorecida- celebraría los beneficios fiscales que se conceden, por poner un ejemplo, a todos los que tengan un nuevo hijo. ¿Necesitará esa ayuda igual una madre soltera con ingresos inferiores a mil euros que un matrimonio con ingresos superiores a los seis mil entre ambos? Yo creo que no, pero les garantizo que en ambos casos la ayuda que da el Estado es la misma y que ninguno de los dos dejará de cobrarla. Ése es sólo un ejemplo de los muchos que hay en un país como el nuestro, en el que los impuestos se han bajado, desde hace unas legislaturas, aunque sólo los directos y a base de beneficios fiscales que no miran el nivel de renta de los beneficiarios. Vamos, que ayudan tanto a un pobre como a un rico.

Y nada ha cambiado con el gobierno de Zapatero. ¿Se han suprimido las ayudas indiscriminadas para acceso a las guarderías o similares? Ni una, de modo que el Estado invierte menos para poder satisfacer las necesidades de los servicios públicos, y lo poco que tiene se reparte tanto al que lo necesita como al que no. Yo entiendo que si uno va sobrado y encima le hacen ofrendas de este tipo las acepte encantado, hasta que apoye a sus promotores. Pero el pueblo llano... ¿Qué hay que hacer para que entienda que le están tomando el pelo? ¿Para que se de cuenta de que a la larga él va a ser el primer perjudicado?

Pues no hay manera. En mi tierra ahora se prometen los libros gratis. Primero fueron los socialistas -ya ven, lo que les dije-, y el mismo día los populares se lanzaron al ruedo. No hay ni un duro en los presupuestos, pero el PP ya ha "asegurado" que se empezarán a sufragar el próximo curso con un "bono". O sea, que se les da un bono a los padres para que lo cambien por libros (y la Generalitat ya se apañará luego con los libreros, que seguro que ya han dicho que "encantados" con la idea). No es ya que el Estado tenga que asumir un nuevo gasto, es que además lo asumirá todos los años, porque quien le va a negar un libro nuevo al futuro de este país. Y no se equivoquen, se pagarán tanto los libros del más humilde niño que reciba clases en un barracón de los muchos que pueblan los colegios valencianos, como los de los niños y niñas que uniformados reciban la lección bajo la atenta mirada del padre o la sor del mejor colegio de pago. Como se dice por aquí: "será per diners". Y yo añado: será por ingenuos.

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