21 febrero 2007

Nunca es tarde... "La Deshonra Rusa" de Anna Politkovskaya

La noticia del asesinato de Anna Politkovskaya conmocionó al mundo hace un par de meses, pero ya entonces era fácil prever que esta conmoción duraría bien poco. Al parecer la periodista rusa denunciaba en sus artículos y reportajes una supuesta tiranía del gobierno de Putin y cómo de injustificable era su ofensiva en Chechenia, y sus defensores apuntaban que esta militancia era la que seguramente habría motivado su asesinato. Politkovskaya ya no hablaría ni escribiría más, pero había dejado un testimonio, y fue movido por la crudeza de los acontecimientos, con la curiosidad de leer qué podía haber matado a la periodista, y también como homenaje, como me acerqué por primera vez a su obra.

Fue -o ha sido, porque lo acabé hace unos días- con La Deshonra Rusa (RBA '04) -La Rusia de Putin y Una Guerra Sucia: Una Reportera Rusa en Chechenia son las otras dos publicadas en español-, un ensayo en el que la periodista trata de reflejar todo el contexto en que se desarrolla, de fronteras rusas para adentro, el conflicto bélico en Chechenia; una tragedia cuyas consecuencias, a través de testimonios de la periodista, contaminan la vida de todos los rusos. El libro es duro, pero obviamente más por lo que cuenta que por la dificultad con que Anna lo expresa; pues ciertamente cada línea destila una pasión por narrar el horror de lo vivido, de lo visto, por hacer que la muerte de algún testigo que ha sido asesinado tras contarle a ella su verdad no sea en balde. Como imaginarán, con eso en la cabeza es difícil que uno se ajuste a las formas.

Se podría decir también que La Deshonra Rusa es un ensayo un tanto deslavazado, más bien como una reunión de reportajes, pues carece de un orden jerárquico de narración. No hay conducción de relato, pero igualmente es disculpable. Hay mucho que contar: desde el famoso secuestro del Nord Ost con final trágico que vivió en primera persona, hasta las amenazas de muerte a su persona a consecuencia de su esfuerzo por narrar la realidad de Chechenia más allá de la barrera hasta la que deja acercarse el ejército ruso. Una realidad que pasa por asesinatos sumarios de la población chechena, violaciones, saqueos... y, a consecuencia de ello, por la creación de dos nuevas clases: la de los humillados, los que ya no tienen más motivo para vivir que la venganza; y la de las "bestias" -por llamarla de alguna manera- que nace de enviar a jóvenes rusos a una guerra sin sentido en la que pueden desarrollar unos instintos básicos que son difíciles de borrar cuando regresan a la vida civil.

Manipulación estatal, deshumanización ciudadana, secuestros selectivos, amenazas, impunidad del ejército, propagación institucional del racismo, miseria, venganza, odio... Todos esos fenómenos se producen en Rusia ante los ojos de Politkovskaya, que trata de narrarlos siendo ella misma la principal testigo y fuente, aunque su asesinato, coincidiendo con el aniversario de Putin, refrende (en lugar de enmudecer) la validez y credibilidad de su testimonio urgente, narrado con la muerte en los talones. Empecé a leer La Deshonra Rusa como homenaje, como compensación a mi ignorancia del trabajo que había realizado esta periodista antes de su muerte, pero lo dejo con la sensación de haber recibido mucho más, pues lo que narra merece todavía ser contado y leído. Es necesario que se sepa, pues a día de hoy sucede y crece esa tragedia en Rusia. Y todo indica a que no nos lo van a contar en el telediario. El testimonio de Anna debe seguir vivo.

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