23 febrero 2007

Juego, set y partido

JUEGO: Antes les digo que no quiero escribir de lo que escribe todo el mundo y antes acabo haciendo lo contrario. Eso sí, lo hago porque no he leído que nadie lo cuente como yo se lo voy a contar a continuación. Resulta que en TVE hay un programa llamado El Loco De La Colina cuya audiencia rara vez supera el 14% de share (¿qué demonios significa share?) y que esta semana tenía entre sus entrevistados al polémico periodista deportivo de corte conservador José María García. Pues bien, el pasado miércoles, día de la emisión de la misma, la direción del ente público decide retirar la emisión de la misma alegando que el periodista profería insultos hacia determinadas personalidades, y que el ente público no estaba dispuesto a servir de plataforma para los insultos de nadie.

SET: A resultas de esto, todo el mundo se entera de que el programa, que rara vez hubiera elegido ante el resto de cosas mejores que hacer un miércoles por la noche, ha sido censurado en una entrevista a este polémico personaje por parte de la nueva dirección del ente, sugerida recientemente por el gobierno socialista y consensuada por el resto del congreso. ¿A dónde nos lleva esto? A que se despierte un gran interés por las declaraciones de un personaje venido a menos, al tiempo que éste es tomado como un nuevo mártir por parte de una facción de la sociedad española que intuye que el viejo periodista debe haber vilipendiado a sus viejos enemigos, ya fuera encarnado en el "imperio del monopolio", término que en su día acuñara el ínclito locutor o en la piel del partido político al que este "imperio" sirve, según García, de vocero: el terrible PSOE. En resumidas cuentas, se puso en boca de esta gente que, una vez más, Zapatero había silenciado "la verdad".

PARTIDO: Así quedaba ayer el asunto, pero aún faltaba la conclusión. Y para sorpresa de muchos, ésta no sería la deseada. Porque finalmente, cuando la entrevista ha visto la luz (El Mundo la difunde íntegra en este enlace), se ha visto que José María García "revelaba" en ella una supuesta trama conspirativa llevada a cabo a tres bandas entre Telefónica, el entonces presidente del gobierno José María Aznar y él mismo. No había ningún insulto, pero García retrataba a Aznar como un gobernante de medio pelo, con intención de manipular creando un grupo mediático afín, pero incapaz de hacerlo con clase, permitiendo el enchufe de los hijos de sus amigos y despilfarros varios, entre otras muchas lindezas que no le sitúan como el gran gestor que siempre quiso parecer. Era el peor parado, aunque también recibían otros, entre ellos sus colegas Luis Herrero y Jiménez Losantos, del que dice sentirse decepcionado porque es incapaz de ser "imparcial", o el expresidente del Real Madrid, Florentino Pérez, al que acusa de haber tratado de comprarle.

En definitiva. Pocos habrían visto esa entrevista si se hubiera emitido en su día con normalidad y menos se habría hablado de ella a posteriori. Sin embargo, su censura hizo que se hiciera pública su existencia, que creciera la expectación por la misma y que el sector que con más fiereza reivindicara su emisión fuera el que luego saliera luego escaldado. Obviamente todo esto ha tenido unos beneficiados que, en una jugada maestra, no han recibido más que un tupido silencio como respuesta de los perjudicados (yo diría vilipendiados). ¿Cómo se le pagará ahora a José María García?

PD: Buscando una foto para ilustrar este escrito veo que BobPop en 20Minutos coincide conmigo. Es de cajón. (La foto la he pillado de Escolar).

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