07 febrero 2007

Esto sí está en nuestra mano

No hay que perder la fe. Efectivamente, la pasada semana nos la dieron con queso con el apagón energético, pero no todo está perdido. Es más, si algo demostró aquel gesto es que hay mucha gente dispuesta a hacer pequeños sacrificios para hacer del nuestro un mundo mejor. Lo que falta es orientación hacia cuáles son esos pequeños sacrificios que se pueden hacer, sin a penas percibirlos, y que realmente significan mucho.

El caso más evidente es el del "comercio justo", un término que suena a chino, a imposible a mucha gente, sólo por el hecho de que los grandes medios lo tratan como algo especial y casi inaccesible, cuando no es así. Ahora mismo yo les puedo decir que en supermercados como los de Consum (espero que sumen ustedes los que conozcan en los comentarios) o en grandes superficies como las de Alcampo (aquí se venden muchos productos) están a la venta muchos de los productos comprados a sus productores a un precio justo, sin explotarles. Son productos como el café -el ejemplo más popular-, el cacao (ya sea en polvo o como la popular "nocilla"), el azúcar o los derivados del trigo, que son ligeramente más caros que los que se suelen comprar tradicionalmente, pero que nos proporcionan la posibilidad de saber que el dinero que pagamos está mejor distribuido y llega en una proporción más justa a sus cultivadores, que en el caso de los fabricados por las grandes corporaciones (Marcilla, por ejemplo, según el informe de 2003 de Oxfam Internacional, prescinde de pagar lo justo a los agricultores).

¿Se imaginan que todos los que apagaron la luz la pasada semana dejaran de comprar marcas que abusan de los productores -generando pobreza en el tercer mundo y, a consecuencia de ella, emigración, etc.- y compraran productos de comercio justo? Se dice que fuimos uno de cada siete ciudadanos. Efectivamente, moveríamos los cimientos de esta sociedad. No hay que dar grandes pasos de golpe, no. No les pido que de repente cambien todas sus compras, sino que empiecen poco a poco, sólo con el café, el azúcar y el cacao, que el resto vendrá sin que nos demos cuenta. Porque no cuesta nada.

PD: En este enlace accederán a la tienda de Intermón Oxfan en España, pero no hace falta que compren allí sus productos, porque muchos de ellos están a la venta en los centros antes mencionados (en algunos hasta más baratos). Péguenle un vistazo a la lista.

PD2: Si creen que esto es interesante, tienen toda la libertada para copiar este texto en su blogs como propio o reenviarlo por mail a sus amigos. Hagamos algo ya. Está en nuestras manos.

PD3: Más información en www.comercioconjusticia.com. Fundamental.

PD4: Una guinda anecdótica para que sitúen mi postura acerca de las ONGs. Estoy hasta las narices de que los voluntarios de algunas de ellas me asalten a la entrada de alguna librería o de algún centro comercial -aunque nunca a las puertas del estadio de fútbol-. No creo que ese -el de tratar de hacer sentirse culpables a los ciudadanos- sea el mejor método de ganar adeptos.

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