05 enero 2007

Nunca es tarde... "El Imperio" de Ryszard Kapuscinski

"Un ambiente de pasiva expectación reina entre la sociedad, que se ha vuelto apática y apolítica. Salen victoriosas las fuerzas que abogan por la consolidación del poder (sobre todo el central) y por un estado grande y poderoso. Se ha creado un clima favorable al fortalecimiento de los métodos autoritarios de ejercer el poder, un clima favorable a cualquier forma de dictadura."

Este párrafo, que retrata la situación social y política que vive la Rusia post-soviética, es uno de los últimos de El Imperio, obra escrita en 1993 por Ryszard Kapuscinski, y sólo él, aplicándolo a la situación actual de Rusia, ya da cuenta de la visión certera de su autor. Viene esto a cuento porque el contexto, la actual situación del gigante euroasiático y el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya, invitaban a leer al menos una de las obras de la periodista rusa, pero antes de hacerlo debía refrescar mis conocimientos sobre Rusia y su entorno, y no descubrí mejor manera de hacerlo que a través de este ensayo/reportaje de Kapuscinski sobre la caída de la URSS que ahora les recomiendo. Del polaco, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003, había leído el libro de entrevistas Los cínicos no sirven para este oficio, y también Ébano, esa obra capital sobre África que debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios y por todo aquél que quiera forjarse una opinión sobre la realidad de ese continente.

Así no me pilló por sorpresa la magnificencia de esta obra más añeja, pero que recoge también el estilo tan peculiar de Kapuscinski para reflejar la realidad partiendo de lo anecdótico, del contacto con el pueblo, para llegar a sus certeras y complejas descripciones , pero que dejan de serlo por la habilidad discursiva del autor. De ese modo, a excepción de la más farragosa parte inicial, en la que el periodista relata sus primeros contactos con "el imperio" en los años sesenta, la obra mezcla al tiempo una descripción sincrónica de la situación previa al derrumbamiento de la URSS, con otra diacrónica para facilitar la comprensión de cómo se ha llegado a tal situación. De ese modo el periodista polaco repasa la instauración del terror por parte de Stalin -nunca descrito y condenado con la suficiente rotundidad, por ser sus víctimas pobres desgraciados y no propietarios de imperios mediáticos- a través de un camino que le lleva tanto por las principales capitales de la antigua URSS, como por la Siberia del gulag; y las consecuencias de este miedo a todos los niveles.

No obstante, El Imperio no deja de ofrecer, pese a la dureza de buena parte de lo relatado, esa mirada no sabría si calificar de positiva o más bien de dotada de empatía, que Kapuscinski sabe imprimir a sus narraciones; por lo que su lectura, además de increíblemente enriquecedora, es además fascinante y agradable. De ese modo, y teniendo en cuanta el día en que estamos, si quieren bien a alguien y todavía no saben qué regalarle, quizás esta sea una excelente opción.

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