10 enero 2007

Americanos, os recibimos con alegría...

El post publicado el pasado 4 de enero en Malaprensa, del que se hacía eco posteriormente Malva-rosa Connection, en referencia a un artículo de apertura del periódico Las Provincias que celebraba el incremento de un 12% de los turistas norteamericanos a la Comunitat Valenciana (atribuyendo este "éxito" a la Ciudad de las Artes y las Ciencias y a la Copa América), no supone muestra de un hecho aislado. Al contrario, se trata de un síntoma más de un fenómeno que viene sucediendo desde hace bastante tiempo: el injustificado autobombo con que se bombardea diariamente desde los medios valencianos a los habitantes de la capital del seco Turia.

Y es que no sólo son los periodistas de Las Provincias (por cierto, excelentes personas los que conozco, y buenos artesanos de la pluma muchos de ellos, que se ven obligados en numerosas ocasiones a realizar este tipo de propaganda por decreto superior) los que lo practican, sino que también desde la otra orilla -si Radio Valencia de la Cadena Ser sirve para ejemplificarla- se radian día sí día también noticias de tono similar. Así, si uno vive en Valencia, lo único que le llega desde los medios es una sensación de satisfacción, sensación que puede ser precisa para algunos, pero que para otros, y pongo mi caso y el de muchos que conozco como ejemplo, no deja de ser extraña.

Aunque extraña por no propia, ojo, que no porque uno desconozca los motivos de que esa satisfacción no le llegue. Y es que si uno es consciente, sabrá que habrá quien tendrá motivos para que los impuestos de los ciudadanos se vuelquen en inversiones para hacer de Valencia una capital para el turismo mundial: los constructores, los hosteleros, los restauradores de alto rango (que no los propietarios de los bares de barrio, esos no verán a un guiri en su barra que no sea un inmigrante -que bienvenido sea, por cierto-), los dueños de pubs de las zonas selectas (que tampoco los más asequibles para los jóvenes, a esos ¡zas!, que nos los corrompen), los propietarios de tiendas en las calles más chics... Todos esos se deben estar frotando las manos, no lo duden. Y eso, claro está, si los turistas son de los que gastan (recuerden en qué quedaron los ingresos que decían que originaría por la visita del Papa).

En cambio, los trabajadores por cuenta ajena o simples currantes, los que no hemos visto subir nuestro sueldo con el cambio al euro, pero sí vemos que tomar un "cubata" en el Carmen ahora vale 10 € o 2€ un cortado en la Plaza del Ayuntamiento porque hay turistas que pueden permitírselo, no sé qué motivos tenemos para estar tan contentos. Y más cuando a nuestro Ayuntamiento no le queda un duro para gastarse en las necesidades de nuestros barrios porque los ha malgastado en estos fuegos de artificio. Ante esta tesitura, sin duda creo que las cabezas pensantes detrás de tanto autobombo emitido a discreción, se han pensado que los segundos somos tontos y nos tragamos la patraña, saliendo a recibir los fastos que encarecen nuestras vidas con total alegría, como decía la canción de Bienvenido Mr. Marshall. Yo, que no soy tonto, aunque reconozca que se ha hecho una gestión provechosa para los empresarios de los sectores antes mencionados, desde luego no la aplaudiré porque para mí, los míos y la gran mayoría de mi ciudad, no lo ha sido . ¿Y usted, mi querido conciudadano?

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