01 noviembre 2006

Política elemental

En el fondo -y en la forma, por acción o por omisión; vamos, sin duda- es culpa nuestra, de los valencianos. Se lo recuerdo a los incautos: ahora mismo nadie por aquí -y me refiero especialmente a los que se hacen llamar "neoliberales"- recuerda haber votado a Zaplana, pero el cartagenero gobernó nuestros destinos a lo largo -y tan largo- de dos legislaturas (la segunda con mayoría absoluta). ¿Por qué? ¿Es que cuando lo hicieron tenían secuestrada su voluntad? Quizás fuera así y quizás sea también ése el motivo por el que sus sucesores, además de realizar una gestión que no voy a entrar ahora a debatir (pues no es el motivo de esta reflexión), muestran indudablemente un particular interés por mantener el debate político lejos de ella.

Un ejemplo reciente de esta estrategia de lanzar balones fuera nos lo brindó el pasado fin de semana el Conseller d'Infraestructures José Ramón García Antón cuando acusó al Ministerio de Fomento del retraso de la obras de ampliación del aeropuerto de Valencia. En sus manifestaciones trasladaba a la ciudadanía su enorme indignación -recogida con profusión por las cámaras de Canal9- ante el trato que el PSOE, a través del ministerio que gestiona, da a los valencianos; pues los retrasos en la mejora de este edificio, según sus palabras textuales, "las padecemos los valencianos a diario". Estas declaraciones, para el lector avispado, serían menos chocantes si no fuera él la persona incapaz de asumir ninguna responsabilidad en el accidente del metro del pasado mes de julio que costó más de cuarenta vidas, cuando la conservación del metro depende de la Conselleria de la que Antón es, cuanto menos, la cabeza visible.

No obstante, aunque llegar a estas conclusiones está al alcance de todos, el President y su gabinete deben pensar que el valenciano medio no se para a reflexionar ni un instante, y como si del Alex DeLarge de La Naranja Mecánica se tratara, le lanza un bombardeo de imágenes y frases, plagadas como poco de medias verdades. Y por eso tanto habla de la amenaza catalana o el antivalencianismo de la oposición, como del maltrato del gobierno central, argumentos todos ridículos para cualquier conocedor de la política más elemental, plagan todos los días, la media hora de informativo que Canal9 no dedica al fútbol y "als bous al carrer" o sucedáneos. Debe ser por eso, por esa parcela no ocupada de publicitario, perdón, quise escribir telediario, que llegados a este punto al Consell le ha venido de perlas el asunto de la recalificación de Mestalla y las reticencias que los dos grupos de la oposición tanto en el Ayuntamiento como en les Corts han mostrado sobre cómo se estaban realizando de espaldas a los intereses de los ciudadanos, para que Camps, Pons y compañía se asignaran la posición de garantes únicos de los intereses del Valencia CF y acusaran a la oposición de antivalencianista.

¿Se puede hacer una política tan mediocre? Al parecer sí. Lo importante aquí es remover los instintos más básicos, apelar a que los medios afines no se hagan eco en demasía de la jugada o en su defecto le den un tratamiento blando y esperar por parte del personal la mínima reflexión. Y hay gente que pica. No, no me refiero al presidente del Valencia CF Juan Bautista Soler, por el comunicado que lanzó atacando al PSPV (¿por qué no también a EU? ¿Se olvidarían de escribirlo los que se lo dictaron?) y pidiendo que no se les vote en las próximas elecciones, pues al fin y al cabo de alguna manera debe devolver al PP el favor personal que le hacen (él vende, él elige, él promueve... el que no sepa qué beneficios puede sacar de esta jugada es un ingenuo).

No, me refiero más a ingenuos como los responsables de la Agrupació de Penyes Valencianistes que, como demuestran en su comunicado (según se apunta en una noticia aparecida hoy en prensa, el comunicado lo hizo unilateralmente su presidente Jaume Part sin consulta previa) al respecto de estos movimientos propagandísticos, demuestran digerirlos sin la menor resistencia intelectual y con un total desconocimiento de política elemental. Del comunicado destaco una perla, que digo, un diamante (eso sí, sin pulir):

"Que el valenciano es el pueblo del seminfotisme, somos muy felices,es un hecho y algo intrínseco en nosotros pero ojo que se nos están hinchando las pelotas con tanto y tanto abuso, desprecio y menosprecio que emana desde Madrid en las siglas del P.S.O.E. y desde la Comunidad, sí Comunidad quieran o noseñores del P.S.C.V., Castellón Valencia y Alicante forman la Comunidad Autónoma Valenciana, Comunidad que por otro lado desde el gobierno central de ahora no digieren que avance de la manera que lo está haciendo y por eso señores Pla, Rubio y compañía nos está tratando de estrangular, sin importarles lo que tengan que hacer para conseguirlo, nos niegan el agua, nos llenan de inmigrantes (aquí los recibimos encantados) a Cataluña y otras comunidades no tiene lo que hay que tener para enviarlos, atrasan y retrasan todo lo que pueden el AVE, recortan insistentemente los presupuestos ¿pero saben que? NO VAN A PODER CON NOSOTROS, el pueblo valenciano cuando diga ahí va, pueden ir preparándose y eso lo van a constatar muy pronto, en las próximas elecciones sin ir más lejos."

Para qué añadir nada más. Cada uno puede posicionarse ante estos manejos y sus consecuencias como quiera, pero que luego se haga responsable de sus decisiones y, sobre todo, de por qué las tomó. Yo sinceramente, sigo esperando que se resuelvan los verdaderos problemas de la gente que me rodea.

APUNTES

De estos acontecimientos también se han escrito interesantes reflexiones (mejores que las que pueda emitir un servidor). Os dejo aquí unas cuantas:

Pelotazos patrióticos (Francesc de P. Burguera, El País)
No en mi nombre, por ejemplo (Rafael Lahuerta, Socio del VCF y fundador de la peña Gol Gran, en Levante-EMV)
Hinchas o ciudadanos (Adolf Beltrán, El País)
Dos juegan con fuego, y uno es el PP (Jesús Civera, Levante-EMV)

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