02 noviembre 2006

Basta al chantaje. Ya.

Lo acabo de ver en los informativos de Cuatro y no lo puedo creer. Ahí estaban los miembros del grupo de rock Soziedad Alkoholika de nuevo en el banquillo para responder de nuevo ante la Audiencia Nacional por la acusación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) de "enaltecimiento del terrorismo" en las letras de algunos de sus temas (se hacen eco El Mundo y Libertad Digital). Cabe recordar que por tres veces el juez Baltasar Garzón sobreseyó la causa, apuntando ya en su primer auto los siguientes razonamientos (fragmento):

Las letras de la canciones son ásperas, crueles e incluso ácidas y destructivas frente a instituciones como la policía, la política y la sociedad distinta de la que aquella propugna. Se puede estar, y este instructor lo está, en contra de esos contenidos, y no compartirlos, pero no puede esa discrepancia ideológica llegar a criminalizar lo que es ejercicio del derecho de libertades de expresión y opinión que constitucionalmente están reconocidas y por tanto es obligación su defensa. No se constata un especifico ánimo de menosprecio contra las victimas del terrorismo, no hay ninguna identificación en ese sentido, ni siquiera por aproximación, por lo que perseguir penalmente esta conducta, sería una interpretación extensiva del precepto penal que la convertiría en una especie de delito de opinión incompatible en el principio de legalidad."

No obstante, los sucesivos sobreseimientos no han sido suficiente para medrar con el empeño de la AVT de silenciar a la banda vasca. Por desgracia, esa insistencia no sería lo más preocupante de la situación -son libres de ejercerla- si la actuación de esta asociación se limitara a la vía legal y no a utilizar fórmulas cercanas al chantaje o la coacción para impedir a la banda no sólo el libre ejercicio de la libertad de expresión, sino su derecho al trabajo. Así, desde hace ya más de cuatro años han boicoteado los conciertos de los promotores privados que los han contratado para sus festivales y conciertos, y presionado a los municipios de todos los signos políticos que han deseado contar con ella para sus fiestas (bien directamente o mediante subvenciones).

Ahora piden que la justicia inhabilite a la banda para poder tocar, pero ellos ya han ejercido su fuerza para lograrlo durante los últimos años. Ese debería ser el enfoque de la noticia, que la AVT impide una vez más la libertad de expresión y el derecho a trabajar a los que no piensan como ellos. Aunque lo cierto es que, como todos bien sabemos, esa noticia no tiene nada de novedoso, pues ya han lanzado a su gente sobre Leo Bassi o Pepe Rubianes, por citar los dos ejemplos más conocidos.

Lo que yo me pregunto ahora es: ¿dónde están ahora todos los que defendieron a Rubianes o a Bassi y denunciaron los ataques que sufrían?¿Temen perder lectores o audiencia si defienden a un grupo que quizás no les caiga simpática?¿O creen que no todos somos merecedores de los mismos derechos? La gente honrada no podemos hacer distinciones. Digamos basta a este chantaje. Ya.

Publicar un comentario