05 octubre 2006

A ver quién la tiene más grande

Lo vivido estos últimos días en la Comunidad Valenciana da buena cuenta de la sensación de vacuidad en que se mueve desde hace tiempo su política autonómica. Sí, no me he equivocado de término: vacuidad. Porque por mucha moción de censura que presente el candidato Pla contra el gobierno de Camps o por mucha suspensión de competencias urbanísticas que ponga en marcha el Conseller de Territori Esteban González Pons, lo que se transmite desde el entorno político a la ciudadanía es un (des)gobierno en base a golpes de efecto, de debate pueril de a ver quién la tiene más larga; un juego en el que hay que reconocer la mayor habilidad del PP para alzarse como vencedor (¿será que los valencianos damos más importancia al tamaño que a otras cualidades?).

La moción de censura de Pla contra la gestión del gobierno del popular Camps es el último ejemplo. Porque no cabe duda de que ésta, por mucho que argumentos para esgrimirla no falten (desde el reciente caso de la gestión del accidente de Metro Valencia y el estado de las infraestructuras en general, hasta los problemas de supuesta corrupción -actualmente en los juzgados- que arrastra desde los mandatos del ex President Zaplana), ha obedecido más a una estrategia preelectoral de PSPV para presentar a su candidato en sociedad –el trato recibido por Pla y su moción en los medios afines de la escena nacional ha sido destacado, pese al previsible fracaso-, que a una intención clara de desacreditar sin tapujos la gestión del PP en la Comunitat. Con ello el PSPV ha obtenido su victoria pírrica, pues ha sacado a su candidato de la penumbra en que figuraba como alternativa entre el electorado valenciano, pero de nuevo los ciudadanos nos hemos visto obligados a contemplar una sucesión de golpes de efecto más destinados al sector de la galería más impresionable en lugar de verles trabajar en pos de satisfacer nuestras necesidades.

¿Cómo si no habría que calificarse la sucesión de declaraciones y gestos del aparato del Partido Popular en la Comunitat de los últimos días? El más llamativo sin duda ha sido el protagonizado por Esteban González Pons, que la víspera de la moción anunció la intervención por parte de su Conselleria en las competencias urbanísticas de Carral ante la masiva edificación en su término de fincas sin licencia; una medida que aplaudiríamos sin reparos si no fuera tan obvio –pues nada impide que se haya aplicado al mismo tiempo a los cientos de municipios en la misma situación que el alicantino- que se ha tomado en este caso para tratar de ceñir la sombra de la corrupción en el PSPV (la alcaldía de Catral está en sus manos) antes de la presentación de la moción. Por lo pronto ya han pasado dos días y los consistorios de Orihuela, Torrevieja y demás siguen campando a sus anchas con el beneplácito de Pons, aunque quizás es que en estos casos los criterios a la hora tomar decisiones por parte del gobern popular sean otros.

Lo cierto es que Pla y el PSPV con su moción, aceptaron utilizar las declaraciones y los gestos como campo de batalla, y en estos el PP se mueve como pez en el agua. Es más, parecen sólo moverse en ellos, hasta el punto de creer tener una masa electoral a la que hasta el descrédito de las instituciones, si conllevan el menosprecio al rival político, les parece válido. No puedo entender si no como el President Camps tenia algo más importante que hacer que acudir a la Cámara el día que parte de la oposición le planteaba una moción de censura, y menos aún que no se dignara a responderla, menospreciando con ello no sólo a su oponente, sino a sus votantes y por extensión a la democracia y sus conciudadanos (este asunto lo trata hoy con mucha más precisión Jesús Civera en su columna en Levante-EMV).

Pero esto, con el beneplácito de unos ciudadanos más atentos a la traca que a la falla, posibilita que la escena política valenciana sigue moviéndose en una dinámica discursiva hueca en la que su gobierno, sin duda más hábil en la promoción de sí mismo que en su gestión, tenga todas las de ganar. Por ellos, si quieren, se la pueden volver a sacar.

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