09 octubre 2006

Una tragedia casi desapercibida

Esta madrugada, la dictadura que rige el destino de Corea Del Norte puso a prueba su recién adquirida potencia nuclear obteniendo como consecuencia el rechazo unánime de la comunidad internacional. Su afrenta, pasar a formar parte de ese reducido grupo de países con armamento nuclear (EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido y China de modo oficial, e Israel, India y Pakistan como países que lo tienen pero no lo reconocen) sin que ninguno de estos le haya dado permiso, debe ser -basándose en el tratamiento que dispensan los gobernantes de aquí y allá al suceso- una de nuestras preocupaciones.

Sin embargo, otro suceso, con lecturas muy importantes para saber como funciona también el mundo occidental, ha pasado prácticamente desapercibido -tanto para la ciudadanía como para sus gobernantes, que no han salido a pedir explicaciones a nadie-, y este sí debería ser de interés general. Se trata del asesinato de la periodista rusa Anna Politkóvskaya. Así empieza el artículo publicado al respecto en la imprescindible bitácora Guerra Eterna:

Los enemigos de la libertad en Rusia recibieron ayer una gran noticia. La periodista Anna Politkovskaya fue asesinada con cuatro disparos en la entrada del edificio de Moscú donde vivía. Fue probablemente un crimen por encargo, uno más de los muchos que se producen en Rusia con implacable regularidad.

Politkovskaya, de 48 años y con dos hijos, estaba considerada en Occidente y en su país como la voz crítica más relevante que sobrevivía en la Rusia de Putin. Lo primero la convertía en objeto de admiración y por eso recibió varios premios. Lo segundo ponía su vida en el punto de mira de enemigos muy poderosos. Según las estadísticas recogidas por el CPJ, Rusia es el tercer país más peligroso del mundo para un periodista.

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