02 octubre 2006

Una de Berlanga

Díganme si no cómo se puede calificar esta noticia con la que abría el diario Levante el pasado jueves 28 de septiembre (también en imagen adjunta). Cierto es que el titular puede parecer un tanto tendencioso, pero es que esta noticia se conoce semanas después de que el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat decidieran solicitar sin aprobación en sus respectivas cámaras y sin concurso público (para eso sirve la mayoría absoluta del PP en ambas instituciones) encargar al despacho de Santiago Calatrava un hito para conmemorar la visita del Papa Benedicto XVI a la ciudad (visita que cabe recordar -si es que alguien ha podido olvidarlo- aconteció dos días después del trágico accidente ferroviario). Ah, y sin presupuesto de por medio; "que nos lo envíen y pasen la factura".

La rectificación sobre cómo se debería haber transmitido la noticia la publicaba de un modo espléndido Martín Pacheco en su columna de este domingo en el mismo diario, de la que cito: "Un dolor enorme no necesita otra ostentación que la del sentimiento y el recuerdo. De la misma forma que la conmemoración de una visita tendría suficiente y digna representación en una placa." No obstante el hecho da buena cuenta de la catadura moral de los políticos de la zona, al tiempo que un nuevo reflejo del tipo de gestión que practican.

Y es que estos hechos no suponen para los familiares de la víctimas del accidente sólo un agravio comparativo, sino una nueva ofensa, pues es normal que les recuerden -y deberían recordarlo también al resto de valencianos- que no hay dinero público para tener una línea de metro con las medidas de seguridad al día (responsabilidad de la Generalitat Valenciana), pero sí para malgastarlo a manos llenas en nuevas fruslerías de cara a la galería más adocenada.

Los días inmediatamente posteriores al trágico accidente, la alcaldesa Rita Barberá -que no pasa un día sin reclamar al gobierno central dinero para la Copa América- rehusó manifestarse acerca del estado de las vías que pasan bajo el suelo de su ciudad y que usan sus conciudadanos y votantes (como he dicho, responsabilidad de la Generalitat en manos de sus propio partido), y lo hizo aludiendo a que era momento "de estar con las víctimas" (qué hueca me ha parecido siempre esta frase en boca de todas las personas a las que he oído pronunciarla). A día de hoy seguimos esperando sus impresiones acerca de la gestión de sus colegas.

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