01 octubre 2006

Me lo pedía el cuerpo

Voy, como muchos de vosotros, de cabeza por la vida, a penas sin un momento libre, pero todos los días veo cosas que me dejan estupefacto, como también me sorprende que muchas veces los que pasan a mi lado no les den la mínima importancia.

Por eso, aunque en estos momentos no sé la continuidad que podré dar a los contenidos de este blog, lo pongo en marcha; para dar salida a unos pensamientos que se me agolpan acerca de lo que veo a mi alrededor y que considero demasiado importante como para que pase inadvertido. A veces mis reflexiones versarán sobre hechos aparentemente insignificantes, otras, sobre movimientos o gestos posiblemente trascendentales; pero en unos casos y en otros constituirán para mí sucesos a los que merezca echar al menos un segundo vistazo.

Ahora mismo, cuando acaba de nacer mi primer sobrino, me lo pide especialmente el cuerpo, quizás porque espero para él y para todos un mundo un poco mejor, que quizás podríamos conseguir si lo entendiéramos un poco más. Espero que mi humilde aportación para despertar una segunda mirada a las cosas, pueda servir de algo.

Igualmente adelanto al que haya llegado hasta aquí que intentaré hacerlo en muchas ocasiones en forma de columna, pues a pesar de que ahora me dedico a otros menesteres, a uno lo que le gusta es esto de escribir y no quiere perder el pulso (es más, espera mejorarlo).

Bueno, pues ya he confesado mis intenciones. Veremos el tiempo a dónde me conduce.

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